|
Posted on 12.17.07 by relegado uno @ 11:49 am
Ni el Centro ni la Periferia… PARTE IV.- GUSTAR EL CAF?. EL CALENDARIO Y LA GEOGRAFÍA DE LA TIERRA. “A la tierra, el ind?gena la ve como la madre. El capitalista, como uno que no tiene ?dem”. Don Durito de La Lacandona. Algunas an?cdotas poco cient?ficas. El d?a de ayer, mediando el sol, lleg? con su banda el Daniel Viglietti que, como todos saben, es un ciudadano de la Latinoam?rica de abajo que viaja con un pasaporte uruguayo y una guitarra subversiva. Hubo m?sica y palabras. Con ?l le mandamos saludos a Mario Benedetti, otro de los culpables de frustrar mi carrera como musiquero de ritmos desconcertantes. El Viglietti nos cont? que el recogedor de las lluvias de la memoria de abajo, Eduardo Galeano, hab?a estado enfermo, pero que ya estaba mejor. Le mandamos parabienes a Don Eduardo y el ofrecimiento de que, en caso de una reca?da, lo atendi?ramos en la Cl?nica de Oventik, donde no abunda la medicina pero s? la morena alegr?a zapatista, que no cura pero s? alivia. Cuando llegamos al momento de “A Desalambrar”, Daniel nos explic? que, cuando se la cant? por primera vez a su padre, ?l le advirti? de las consecuencias de cantarla en el campo. “Si se quita el alambrado se va a hacer un desgarriate, Daniel, porque el ganado se va a salir y se va a ir a qui?n sabe d?nde o se va a revolver”, le dijo, palabras m?s, palabras menos. Fue entonces que yo le cont? una peque?a parte de lo que ahora les cuento m?s extensamente: Por el lado del Caracol de La Garrucha, en la zona selva-tzeltal (que, por cierto, es donde se va a celebrar el Encuentro de las Mujeres Zapatistas con las Mujeres del Mundo, los ?ltimos d?as de este mes de diciembre), antes del alzamiento exist?an varias fincas, que es as? como los compas llaman a las haciendas. Ubicadas en los mejores terrenos de las ca?adas de la selva lacandona, con agua abundante, suelos planos y f?rtiles, carreteras cercanas, aeropistas privadas, estas haciendas concentraban miles de hect?reas y se dedicaban casi exclusivamente a la ganader?a extensiva. Los grandes ?rboles: las ceibas, los hu?pacs, los cedros, los caobas, los ocotes, los hormiguillos, los bayalt?, los nogales; cayeron para dar paso a los bovinos que bonanza eran para las asociaciones ganaderas, los introductores de carne, los comerciantes y los gobiernos de todos los niveles. Los ind?genas (zapatistas, no zapatistas y antizapatistas) hab?an sido arrinconados contra las faldas de las sierras y en lo alto de los cerros, en terrenos pedregosos, siempre en pendientes pronunciadas. Ah? deb?an hacer sus cafetales en peque?os claros que la monta?a, generosa con sus guardianes, abr?a de tanto en tanto en sus irregulares jorobas. Las milpas crec?an entre piedras y espinas, agarr?ndose como pod?an de las empinadas cuestas que ca?an de tajo, como si la monta?a se cansara de estar de pie y de pronto se dejara caer, as? nom?s, para sentarse en las tierras donde el mand?n mandaba y aquello de “se?or de horca y cuchillo” no era una imagen literaria. En los peque?os cafetales trabajaba toda la familia. Gente de edad, hombres, mujeres, ni?as y ni?os cortaban, limpiaban, secaban, ali?aban y empacaban el caf? en grandes costales llamados pergamino. Para comercializarlo, los mismos ancianos, hombres, mujeres y ni?os deb?an cargarlo, si ten?an un poco de fortuna, en sus bestias. Pero como la poquedad tambi?n era de animales, ancianos, hombres, mujeres y ni?os eran las bestias que, sobre sus hombros, llevaban 30, 40 kilos de caf? pergamino. 2 o 3 jornadas de 8 a 10 horas de camino cada una. Llegaban a orilla de la carretera y esperaban un carro (que es as? como se les llama a los camiones de tres toneladas), que les cobraban el equivalente a 10 o 15 kilos del caf? que hab?an llevado a lomo. Al llegar a la cabecera municipal, los coyotes (que as? llaman los compas a los intermediarios) acechaban los veh?culos y pr?cticamente asaltaban a los ind?genas, les ment?an sobre el peso y el precio del caf?, aprovechando que la castilla era poca o nula en estos ind?genas. La constataci?n de que eran enga?ados se estrellaba contra el argumento del coyote: “si no quieres, regr?sate”. La poca paga conseguida iba a parar a las cantinas y burdeles, que ten?an en la ?poca de cosecha del caf? su mejor “temporada”. Entre cosecha y cosecha de caf?, los ind?genas, hombres, mujeres y ni?os, deb?an trabajar sus milpas de monta?a, y emplearse como peones en las grandes haciendas que ense?oreaban los grandes valles que los r?os Jatat? y Perlas abr?an por entre esas monta?as del sureste mexicano. Los finqueros, que es como los compas llaman a los hacendados, siguieron un mismo patr?n para la edificaci?n de sus posesiones. La Casa Grande, es decir, la casa donde el finquero habitaba los d?as que estaba en sus posesiones, era hecha de material, amplia y con grandes corredores rode?ndola. A un lado estaba la cocina. Despu?s un amplio espacio cercado por alambre de p?as. Fuera del cerco que marcaba los l?mites del espacio del “se?or”, viv?an los peones con sus familias, en casas de adobe, madera y techo de zacate. Al espacio de la “Casa Grande”, es decir, adentro del cercado de alambre de p?as, s?lo pod?an pasar el mayoral o capataz, y las mujeres que se encargaban de la cocina y el aseo de la casa y las cosas del se?or. Tambi?n sol?an entrar, de noche y cuando la se?ora del “se?or” no estaba, las muchachas casaderas sobre las que el finquero ejerc?a el llamado “derecho de pernada” (que consist?a en que el hacendado ten?a el derecho de desvirgar a la mujer antes de ser desposada). /Yo s? que parece que les estoy contando una novela de Bruno Traven o que estoy tomando un texto de finales del siglo XIX, pero el calendario en el que ocurr?a esto que les cuento marcaba diciembre del a?o de 1993, apenas hace 14 a?os./ Los peones ind?genas no s?lo hab?an plantado el alambrado que los separaba del “se?or”, tambi?n cercaban los grandes potreros en los que pastaban los ganados que despu?s ser?an suculentos filetes y complicados guisos en las mesas de los ricos de San Crist?bal de Las Casas, de Tuxtla Guti?rrez, de Comit?n, de la Ciudad de M?xico. El cerco de alambre de p?as no era s?lo para controlar el ganado del finquero. Era tambi?n, y sobre todo, una se?al de status, una l?nea geogr?fica que separaba dos mundos: el del caxl?n o rico blanco, y el del ind?gena. Con m?todos que apenar?an a la Border Patrol y al Minutteman, los hacendados crearon y aplicaron su propia ley aduanera: si un animal, de los pocos que ten?an en los pueblos, se cruzaba del lado del terreno del finquero, pasaba a ser de su propiedad y el “se?or” pod?a hacer lo que quisiera con ?l: sacrificarlo y dejarlo a los buitres, sacrificarlo y llevarlo a su mesa, ponerle su marca, o regalarlo al capataz para que, a su vez, hiciera lo que quisiera. Si, por el contrario, alg?n animal del “se?or” cruzaba del lado del pueblo, ?ste deb?a devolverlo al terreno del finquero, y si sufr?a alg?n accidente, el pueblo deb?a pagarlo y, adem?s, devolver el animal herido o muerto a la finca. Yo s? que me estoy extendiendo mucho para se?alar algo muy sencillo: la propiedad de la tierra pertenec?a, antes del alzamiento, a los hacendados o finqueros que, por cierto, son el sector m?s retr?grado de los poderosos. Si alguien quiere conocer de veras c?mo piensa y act?a la ultraderecha reaccionaria, platique con un finquero chiapaneco. Y les paso un nombre de uno de ellos, que, cuando menos hasta hace poco, era uno de los aliados de Andr?s Manuel L?pez Obrador en Chiapas y, junto con el Croquetas Albores y el PRD, llev? al poder a Juan Sabines (el que arrumb?, primero en un burdel desmantelado y luego en una bodega de caf?, a las familias zapatistas desalojadas hace unos meses de Montes Azules ??”por cierto, sin que los intelectuales progresistas dijeran ni una palabra de protesta-). El nombre del finquero es Constantino Kanter, y fue el autor de aquella ya famosa frase, dicha cuando el calendario marcaba el mes de mayo del a?o de 1993: “En Chiapas vale m?s un pollo que la vida de un ind?gena”. Pero no insistamos en ello, pues es sabido que la memoria de arriba es selectiva y recuerda u olvida seg?n lo que le conviene en calendario y geograf?a. El caso es que pas? algo. No s? si lo sepan, pero se los dir? porque parece que algunos no lo saben o lo han olvidado, o, cuando menos, act?an como si tal. Bueno, el caso es que el primero de enero de 1994, varios miles de ind?genas se alzaron en armas contra el supremo gobierno. No me lo van a creer, pero fue aqu?, en esta geograf?a y en este calendario. Y dicen, habr? que confirmarlo, que se autodenominaron “Ej?rcito Zapatista de Liberaci?n Nacional” y que usaron pasamonta?as para cubrirse el rostro, como para evidenciar que eran nadie. Seg?n algunas referencias de peri?dicos de ese calendario, los alzados tomaron simult?neamente 7 cabeceras municipales. Parece, no estoy muy seguro, que una de esas cabeceras municipales que cay? en manos de los rebeldes fue esta soberbia ciudad de San Crist?bal de Las Casas. Combatieron contra el ej?rcito federal y el gobierno central de entonces, que era encabezado por Carlos Salinas de Gortari y estaba formado por varios personajes que hoy pueden ser encontrados en las filas del PRD y de la CND lopezobradorista, los catalog? como “transgresores de la ley” (seguramente por haber transgredido la ley de gravedad, porque lo que est? abajo no debe levantarse). /Les pido que noten que nosotros no estamos hablando de personas con las que tengamos diferencias de estrategia o t?ctica, o de concepci?n de reforma o revoluci?n. Estamos hablando de nuestros perseguidores, se nuestros verdugos, de nuestros asesinos. Si hubi?ramos traicionado a nuestros muertos y hubi?ramos apoyado esa supuesta opci?n contra la derecha, ahora estar?amos en un “baj?n” y una frustraci?n similares a las que describi? el compa?ero Ricardo Gebrim, del Movimiento de los Sin Tierra, del Brasil. Esta ma?ana he le?do que la aberraci?n jur?dica que, violando la constituci?n, permite la legalidad del fascismo (como oportunamente se?al? ayer aqu? Don Jorge Alonso), fue votada a favor por diputados de todas las tribus y corrientes del PRD, incluidas aquellas afines o dependientes de Andr?s Manuel L?pez Obrador. Odio decir que se los dije, pero se los dije. Quienes pasaron por alto todo, en aras de detener a la derecha, ahora est?n frustrados y en “baj?n”. Nosotras, nosotros, que alcanzamos a intuir lo que ahora pasa, tenemos… otra cosa. / En fin, es algo que habr? que investigar en las bibliotecas y hemerotecas, que es donde el trabajo te?rico serio debe surgir. Lo que quiero contarles es lo que pas? tambi?n en esos calendarios, pero en otra geograf?a que no es la de las ciudades, es decir, en la geograf?a de las fincas. Resulta que, no es muy seguro pero hay indicios de que esto fue as?, los alzados se prepararon con mucho tiempo de anticipaci?n, y hasta elaboraron unos reglamentos o memor?ndums que llamaron “Leyes Revolucionarias”. Una de ellas, la llamada “Ley Revolucionaria de las Mujeres”, ya fue mencionada aqu? por Sylvia Marcos hace unos d?as. Ella es una investigadora seria, as? que es muy probable que, en efecto, existieran (tal vez todav?a existan) esas mentadas leyes. Bueno, pues otra de esas leyes se llam?, o se llama, “Ley Agraria Revolucionaria”. Aunque no todo te?rico que se respete lo hace, me he tomado la molestia de investigar y, por ah?, he encontrado algo que los intelectuales progresistas llaman “panfleto” y que parece un periodiquito de ?sos que hacen los peque?os grupos radicales y marginales. Se llama “El Despertador Mexicano. ?”rgano Informativo del EZLN”, es el n?mero 1 (ignoro si hay n?meros posteriores) y est? fechado en diciembre de 1993, hace exactamente 14 calendarios. Ah? encontr? esto que les narro y dice a la letra (respeto la redacci?n original s?lo para evidenciar que estos alzados no ten?an ninguna asesor?a te?rica respetable y conocida, y que se vea que de plano eran medio nacos, o que le preguntaron a su gente -personas sin ninguna preparaci?n, evidentemente- lo que iban a poner): Ley Agraria Revolucionaria La lucha de los campesinos pobres en M?xico sigue reclamando la tierra para los que la trabajan. Despu?s de Emiliano Zapata y en contra de las reformas al art?culo 27 de la Constituci?n Mexicana, el EZLN retoma la justa lucha del campo mexicano por tierra y libertad. Con el fin de normar el nuevo reparto agrario que la revoluci?n trae a las tierras mexicanas se expide la siguiente LEY AGRARIA REVOLUCIONARIA. Primero.- Esta ley tiene validez para todo el territorio mexicano y beneficia a todos los campesinos pobres y jornaleros agr?colas mexicanos sin importar su filiaci?n pol?tica, credo religioso, sexo, raza o color. Segundo.- Esta ley afecta todas las propiedades agr?colas y empresas agropecuarias nacionales o extranjeras dentro del territorio mexicano. Tercero.- Ser?n objeto de afectaci?n agraria revolucionaria todas las extensiones de tierra que excedan las 100 hect?reas en condiciones de mala calidad y de 50 hect?reas en condiciones de buena calidad. A los propietarios cuyas tierras excedan los l?mites arriba mencionados se les quitar?n los excedentes y quedar?n con el m?nimo permitido por esta ley pudiendo permanecer como peque?os propietarios o sumarse al movimiento campesino de cooperativas, sociedades campesinas o tierras comunales. Cuarto.- No ser?n objeto de afectaci?n agraria las tierras comunales, ejidales o en tenencia de cooperativas populares aunque excedan los l?mites mencionados en el art?culo tercero de esta ley. Quinto.- Las tierras afectadas por esta ley agraria, ser?n repartidas a los campesinos sin tierra y jornaleros agr?colas, que as? lo soliciten, en PROPIEDAD COLECTIVA para la formaci?n de cooperativas, sociedades campesinas o colectivos de producci?n agr?cola y ganadera. Las tierras afectadas deber?n trabajarse en colectivo. Sexto.- Tienen DERECHO PRIMARIO de solicitud los colectivos de campesinos pobres sin tierra y jornaleros agr?colas, hombres, mujeres y ni?os, que acrediten debidamente la no tenencia de tierra alguna o de tierra de mala calidad. S?ptimo.- Para la explotaci?n de la tierra en beneficio de los campesinos pobres y jornaleros agr?colas las afectaciones de los grandes latifundios y monopolios agropecuarios incluir?n los medios de producci?n tales como maquinarias, fertilizantes, bodegas, recursos financieros, productos qu?micos y asesor?a t?cnica. Todos estos medios deben pasar a manos de los campesinos pobres y jornaleros agr?colas con especial atenci?n a los grupos organizados en cooperativas, colectivos y sociedades. Octavo.- Los grupos beneficiados con esta Ley Agraria deber?n dedicarse preferentemente a la producci?n en colectivo de alimentos necesarios para el pueblo mexicano: ma?z, frijol, arroz, hortalizas y frutas, as? como la cr?a de ganado vacuno, ap?cola, bovino, porcino y caballar, y a los productos derivados (carne, leche, huevos, etc.). Noveno.- En tiempo de guerra, una parte de la producci?n de las tierras afectadas por esta ley se destinar? al sostenimiento de hu?rfanos y viudas de combatientes revolucionarios y al sostenimiento de las fuerzas revolucionarias. D?cimo.- El objetivo de la producci?n en colectivo es satisfacer primeramente las necesidades del pueblo, formar en los beneficiados la conciencia colectiva de trabajo y beneficio y crear unidades de producci?n, defensa y ayuda mutua en el campo mexicano. Cuando en una regi?n no se produzca alg?n bien se intercambiar? con otra regi?n donde s? se produzca en condiciones de justicia e igualdad. Los excedentes de producci?n podr?n ser exportados a otros pa?ses si es que no hay demanda nacional para el producto. Und?cimo.- Las grandes empresas agr?colas ser?n expropiadas y pasar?n a manos del pueblo mexicano, y ser?n administradas en colectivo por los mismos trabajadores. La maquinaria de labranza, aperos, semillas, etc. que se encuentren ociosos en f?bricas y negocios u otros lugares, ser?n distribuidos entre los colectivos rurales, a fin de hacer producir la tierra extensivamente y empezar a erradicar el hambre del pueblo. Duod?cimo.- No se permitir? el acaparamiento individual de tierras y medios de producci?n. D?cimo Tercero.- Se preservar?n las zonas selv?ticas v?rgenes y los bosques y se har?n campa?as de reforestaci?n en las zonas principales. D?cimo Cuarto.- Los manantiales, r?os, lagunas y mares son propiedad colectiva del pueblo mexicano y se cuidar?n evitando la contaminaci?n y castigando su mal uso. D?cimo Quinto.- En beneficio de los campesinos pobres, sin tierra y obreros agr?colas, adem?s del reparto agrario que esta ley establece, se crear?n centros de comercio que compren a precio justo los productos del campesino y le vendan a precios justos las mercanc?as que el campesino necesita para una vida digna. Se crear?n centros de salud comunitaria con todos los adelantos de la medicina moderna, con doctores y enfermeras capacitados y conscientes, y con medicinas gratuitas para el pueblo. Se crear?n centros de diversi?n para que los campesinos y sus familias tengan un descanso digno sin cantinas ni burdeles. Se crear?n centros de educaci?n y escuelas gratuitas donde los campesinos y sus familias se eduquen sin importar su edad, sexo, raza o filiaci?n pol?tica y aprendan la t?cnica necesaria para su desarrollo. Se crear?n centros de construcci?n de viviendas y carreteras con ingenieros, arquitectos y materiales necesarios para que los campesinos puedan tener una vivienda digna y buenos caminos para el transporte. Se crear?n centros de servicios para garantizar que los campesinos y sus familias tengan luz el?ctrica, agua entubada y potable, drenaje, radio y televisi?n, adem?s de todo lo necesario para facilitar el trabajo de la casa, estufa, refrigerador, lavadoras, molinos, etc. D?cimo Sexto.- No habr? impuestos para los campesinos que trabajen en colectivo, ni para ejidatarios, cooperativas y tierras comunales. DESDE EL MOMENTO EN QUE SE EXPIDE ESTA LEY AGRARIA REVOLUCIONARIA SE DESCONOCEN TODAS LAS DEUDAS QUE POR CR?DITOS, IMPUESTOS O PRESTAMOS TENGAN LOS CAMPESINOS POBRES Y OBREROS AGRÍCOLAS CON EL GOBIERNO OPRESOR, CON EL EXTRANJERO O CON LOS CAPITALISTAS. Con ese art?culo d?cimo sexto termina esa ley. Hay m?s leyes, pero no vienen al caso, o cosa, seg?n. Quisiera hacer notar la falta de perspectiva de modernidad de estos transgresores de la gram?tica y el buen gusto, ya que no aparece ninguna referencia al libre comercio ni a las comodidades agr?colas que, dios salve al se?or Monsanto, el capitalismo ha tra?do felizmente al mundo. En fin, parece ser que en los territorios que llegaron a controlar los rebeldes, se aplic? esta ley y que los finqueros fueron expulsados de sus grandes propiedades y esas tierras se repartieron entre los ind?genas que, cuentan, lo primero que hicieron fue desalambrar los cercos que proteg?an las casas de los hacendados. Cuentan tambi?n que ese atentado contra la propiedad privada lo hicieron cantando la rola del mismo nombre, autor?a de un tal Daniel Viglietti (mismo que fue visto todav?a hace unas horas en esta geograf?a, acompa?ado de gente de muy dudosa reputaci?n -varias personas presentes se cubr?an el rostro, lo que no deja duda de que ocultaban algo-). Seg?n rumores, a?os despu?s los alzados crearon sus propias formas de autogobierno y formaron lo que llaman “comisiones agrarias” para vigilar el reparto de tierras y el cumplimiento de esta ley. Lo que s? sabemos es que no son pocas las dificultades que han encontrado y encuentran, y que las resuelven seg?n sus propias facultades y medios, en lugar de recurrir a asesores, especialistas e intelectuales que les digan lo que deben hacer, c?mo deben hacerlo y les eval?en lo hecho y deshecho. Hay otro dato, escandaloso como el que m?s. Seg?n fuentes confiables, que no pueden ser reveladas porque usan pasamonta?as, una madrugada cualquiera, esos hombres, mujeres, ni?os y ancianos, se descubrieron el rostro y cantaron y bailaron, siempre con ritmos que no tiene catalogaci?n conocida. Dicen que sab?an que no eran menos pobres que antes y que se les ven?an encima problemas de todo tipo, entre ellos el de la muerte, as? que no sabemos el motivo, causa o raz?n de su alegr?a. Seg?n ?ltimas informaciones, siguen bailando, cantando y riendo desde hace 14 calendarios y que dicen que es porque hay ya otra geograf?a en sus tierras. Esto s?lo demuestra que son unos ignorantes, porque los mapas y cartas topogr?ficas del INEGI no dan cuenta de ning?n cambio en el territorio de ese suroriental estado mexicano de Chiapas. *** Respuestas simples a preguntas complejas. “La madrugada es la regi?n m?s che Guevara de los sue?os” Daniel Viglietti. Primera pregunta: ?Hay cambios fundamentales en la vida de las comunidades ind?genas zapatistas? Primera respuesta: S?. Segunda pregunta: ?Estos cambios se dieron a partir del alzamiento del primero de enero de 1994? Segunda respuesta: No. Tercera pregunta: ?Cu?ndo fue entonces que se dieron? Tercera respuesta: Cuando la tierra pas? a ser propiedad de los campesinos. Cuarta pregunta: ?Quiere decir que fue cuando la tierra pas? a manos de quien la trabaja, que se desarrollaron los procesos que se pueden apreciar ahora en los territorios zapatista? Cuarta respuesta: S?. Los avances en gobierno, salud, educaci?n, vivienda, alimentaci?n, participaci?n de las mujeres, comercializaci?n, cultura, comunicaci?n e informaci?n tiene como punto de arranque la recuperaci?n de los medios de producci?n, en este caso, la tierra, los animales y las m?quinas que estaban en manos de los grandes propietarios. Quinta pregunta: ?Esto de la ley agraria revolucionaria fue en todos los territorios en los que los zapatistas reclaman tener control? Quinta respuesta: No. Por sus caracter?sticas propias, en la zona de Los Altos y Norte de Chiapas este proceso fue m?nimo o inexistente. S?lo se dio en las zonas Selva Tzeltal, Tzotz Choj y Selva Fronteriza. Pero los cambios se extendieron a todas las zonas por los puentes subterr?neos que unen a nuestros pueblos. Sexta pregunta: ?Por qu? siempre parecen estar contentos, aunque tengan errores, problemas y amenazas? Sexta respuesta: Porque, con la lucha, hemos recuperado la capacidad de decidir nuestro destino. Y eso incluye, entre otras cosas, el derecho a equivocarnos nosotros mismos. S?ptima pregunta: ?De d?nde sacan esos ritmos extra?os que cantan y bailan? S?ptima respuesta: Del coraz?n. Gracias y nos vemos en la noche. Subcomandante Insurgente Marcos. San Crist?bal de Las Casas, Chiapas, M?xico. Diciembre del 2007. Filed under: Otros Temas Comments:
|

