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Conferencia Marcos III
Posted on 12.17.07 by relegado uno @ 11:49 am

Ni el Centro ni la Periferia…

Participaci?n del Subcomandante Insurgente Marcos, en el segundo d?a del Coloquio Internacional In Memoriam Andr?s Aubry, Viernes 14 de Diciembre.

PARTE III.- TOCAR EL VERDE.

EL CALENDARIO Y LA GEOGRAFÍA DE LA DESTRUCCI?”N.

“No basta con enterrar al capitalismo, hay que sepultarlo boca abajo.

Para que, si se quiere salir, se entierre m?s”.

Don Durito de La Lacandona.

Varias veces se ha dicho ac? que el poder?o norteamericano est? liquidado, incluso se han adelantado albricias por la defunci?n del capitalismo como sistema mundial. En la repartici?n de esquelas y lugares en la lista de espera para la funeraria de la historia, se han incluido: al socialismo, la econom?a pol?tica, el r?gimen pol?tico en M?xico y la capacidad militar del opresor mundial, nacional y local.

Se nos ha invitado a dejar de preocuparnos por lo que nos explota, despoja, reprime, desprecia. Se nos ha exhortado a discutir y acordar ya lo que sigue a esta pesadilla.

En fin, los letreros de “CLAUSURADO” y “EN PROCESO DE DEMOLICI?”N” se han colocado en edificios que, perm?tanos la desconfianza cultivada con esmero a lo largo de 515 a?os, a nosotras, a nosotros, a los zapatistas, nos parecen todav?a no s?lo s?lidos, tambi?n en plenas funciones y bonanzas.

La soberbia suele ser mala consejera en cuestiones pr?cticas y te?ricas. Ella fue la que aliment? aquello de “no le han quitado ni una pluma a mi gallo”, “las encuestas me favorecen por 10 puntos”, “sonr?a, vamos a ganar”, “Oaxaca no ser? Atenco”.

No vaya a ser que una soberbia parecida sea el aliento para eso de que debemos sentarnos a ver pasar el cad?ver del enemigo.

M?s adelante, en otra de estas sesiones, se?alaremos el asunto de la guerra. Ahora quisi?ramos enfocarnos m?s detenidamente en se?alar algunas destrucciones que s? se est?n operando y que, a diferencia de las mencionadas m?s arriba, pueden ser constatadas “in situ” (¡?”rales! ¡Lat?n! Ahora s? me vi muy acad?mico).

M?s que en una descripci?n o un pase de lista, quisi?ramos detenernos en un aspecto que se suele pasar por alto en esas otras destrucciones. Y hablo de las destrucciones de la naturaleza, sea v?a deforestaci?n, contaminaci?n, desequilibrio ecol?gico, etc?tera, as? como de las mal llamadas “cat?strofes naturales”. Y digo “mal llamadas” porque cada vez es m?s evidente que la sangrienta mano del capital acompa?a estas desgracias.

Ya en otras ocasiones hemos se?alado que el capitalismo, como tendencia dominante en las relaciones sociales, todo lo convierte en mercanc?as; que en su producci?n, circulaci?n y consumo, la ganancia es el eje articulador de su l?gica; y que el af?n de ganancia busca tambi?n la “aparici?n” de nuevas mercanc?as, y la creaci?n o apropiaci?n de nuevos mercados.

Tal vez se nos tache de demasiado “ortodoxos” o “cl?sicos” (algo de lo que, como ha sido evidente en estos 14 a?os, seguramente se puede acusar al neozapatismo), si insistimos en esto de que al capital le interesan las ganancias, por cualquier medio y de cualquier forma, todo el calendario y en toda la geograf?a.

Lo entendemos.

Pero les pedimos a quienes ven hacia arriba que, al menos por un momento, dejen de lado sus lecturas de “Vuelta”, “Letras Libres”, “Nexos”, “TV y Notas” y las conferencias magistrales de Al Gore; dejen descansar unos minutos sus fantasmas del Gulag y el Muro de Berl?n; apaguen un momento los cirios encendidos al ex candidato “menos malo”; pongan en “stand by” sus an?lisis que no saben diferenciar entre una movilizaci?n y un movimiento; y concedan que, tal vez s?, es probable, es un supositorio, pudiera ser que, en efecto, el capital pretenda convertir todo en mercanc?a y ?sta en ganancia.

Revisen ahora, con detalle, cada una de las distintas destrucciones que el planeta padece y ver?n c?mo aparece el capital usufructuando. Primero en las causas de la desgracia, y despu?s en sus consecuencias.

***

Tabasco y Chiapas. Las geograf?as y los calendarios de la destrucci?n.

A varias semanas de que el r?o Grijalva y el r?o Carrizales se desbordaron, poniendo el 70 por ciento del territorio del suroriental estado mexicano de Tabasco bajo el agua, parecer?a que se abre una nueva etapa: la de la reconstrucci?n y la de las justificaciones inaceptables. El saldo es escalofriante: un mill?n de afectados y, al menos, 80 mil viviendas destruidas. Adem?s, el peligro latente de un nuevo desbordamiento.

En el gobierno del panista Felipe Calder?n, se ha buscado evitar una discusi?n seria sobre lo que motiv? la inundaci?n -bajo el argumento de “no politizar la situaci?n”-: el 8 de noviembre pasado, el secretario de Gobernaci?n dijo: “la emergencia es la emergencia y hay que resolverla, no encontrar culpables”.

Claro que no se pueden encontrar culpables si no se hace una evaluaci?n seria de lo que pas?. La realidad es que, conforme la poblaci?n se siente m?s segura en lo que tiene que ver con su integridad f?sica, la discusi?n sobre lo que pas? es el tema central de las pl?ticas, no podemos decir que de sobremesa porque no hay mesas, sino en los refugios, en las calles, en los campos.

De la misma manera, en las esferas de las diversas corrientes pol?ticas del pa?s el tema comienza a manifestarse, no siempre de manera desinteresada. Desde luego, es un absurdo pedir que no se politice lo que ah? sucedi?, cuando atr?s de todo existen una serie de pol?ticas p?blicas que han permitido, en paralelo a las causas naturales, la situaci?n que hoy se vive en Tabasco.

Felipe Calder?n, al grito de “vi la pel?cula de Al Gore”, se escud? en una explicaci?n muy de moda en nuestros d?as: el cambio clim?tico: “No nos equivoquemos, el origen de la cat?strofe est? en la enorme alteraci?n clim?tica”, dijo.

As? que no es necesario buscar o ubicar una responsabilidad concreta. Parecer?a que, para el autodenominado presidente, el cambio clim?tico es una tragedia cuasi divina, que no tiene nada que ver con el modelo de desarrollo que se ha aplicado y que se sigue aplicando. Es muy probable que esta inundaci?n tenga algo que ver con ese cambio clim?tico, lo que ser?a importante dilucidar son las razones de eso.

Cecilia Vargas, periodista de La Verdad del Sureste, nos dice: “una de las causas de la inundaci?n es la venta de tierras y la construcci?n de casas y almacenes comerciales en zonas pantanosas, que tienen que ser rellenadas, tapando as? los vasos reguladores de la ciudad e impidiendo la circulaci?n y absorci?n del agua. En zonas rellenadas (o rellenos) se construyeron centros comerciales como Wal Mart, Sam´s, Chedrahui, F?bricas de Francia, Cin?polis (construidos durante los gobiernos de Roberto Madrazo y Manuel Andrade)”.

O, como se?alan los habitantes ind?genas de la zona chontal: “dicen los abuelitos que antes llov?a m?s o igual, pero no se inundaba, ?por qu? ahora s?? Dicen que es por las construcciones que est?n haciendo y que tapan los caminos del agua”.

Posteriormente, el se?or Calder?n responsabiliz?, en el colmo de la estupidez, a la luna por las tremendas mareas que provoc?.

Sin embargo, Mar?a Esther, habitante de la ciudad de Villahermosa y compa?era de la Otra Campa?a, utiliza el sentido com?n -tan ajeno a los “expertos”-, y se?ala un suceso extra?o: “la Laguna de las Ilusiones, que se encuentra en pleno Villahermosa, nunca se desbord?, y subi? apenas su nivel, a diferencia de otros a?os. Si el origen fundamental de la cat?strofe hubieran sido las lluvias, esa laguna tendr?a que haberse desbordado y no sucedi?”.

Y coinciden la periodista y Mar?a Esther: “las inundaciones fueron un crimen, porque hubo un desfogue de la presa Pe?itas cuando ya no daba m?s, y fue ?sta el agua que llen? Villahermosa”. M?s adelante, citan un documento del Comit? Nacional de Energ?a, del 30 de octubre, en donde se se?ala que “la presa Pe?itas est? al borde del colapso porque no se destina el agua a generar electricidad mas que en las noches, mientras la base de la generaci?n el?ctrica es por medio de gas y llevado por industrias privadas”. Atr?s est? Repsol, la multinacional espa?ola que “adonde pisa no vuelve a crecer la hierba”. En el documento, de marras, se advierte que “es necesario abrir las compuertas, porque los embalses de las presas ya est?n al m?ximo” y exigen a la Secretar?a de Energ?a la generaci?n permanente de energ?a por medio de las hidroel?ctricas.

El hecho concreto es que si uno recorre Villahermosa constata que la zona hotelera, la colonia Tabasco 2000, y otras zonas “ricas” de la ciudad no fueron afectadas, gracias a las obras que, en a?os pasados, ah? s? se hicieron para prevenir las inundaciones (el bordo de contenci?n del r?o Carrizal).

En medio de las cat?strofes se mide la estatura de los pol?ticos… y de los analistas. Esta ocasi?n no ha sido la excepci?n. En medio de esta tragedia ha quedado claro que los tres partidos principales que existen en M?xico comparten la responsabilidad de lo que sucedi?.

Tanto la presidencia de la rep?blica en manos del derechista PAN, como la gubernatura en manos de un militante del corrupto Partido Revolucionario Institucional, como las presidencias municipales, mayoritariamente en manos del supuestamente izquierdista Partido de la Revoluci?n Democr?tica, han evidenciado su profundo desapego de la sociedad.

El ejemplo m?s claro de esta situaci?n se vivi? el 31 de octubre, cuando el autodenominado presidente de M?xico, Felipe Calder?n, lleg? a Tabasco para hacer una gira para evaluar la situaci?n. Viendo que hab?a personas que estaban colocando costales en el malec?n para crear un dique, decidi? ayudar y durante 15 minutos se puso a trabajar, junto con su se?ora esposa y algunos miembros de su gabinete. Este tipo de actitudes, tan cercanas a lo que era la forma de gobernar del PRI, ten?an fuerte impacto social y medi?tico, pero ahora solamente provocan indignaci?n y rabia.

Pero peor, al ver que hab?a mucha gente ?nicamente mirando y ante los “sollozos” del gobernador, a Felipe Calder?n le gan? el coraje y amenaz? a los que solamente miraban dici?ndoles: “¡B?jense a ayudar o mando por ustedes!”, e inmediatamente orden? a los militares que fueran por los hombres para ayudar a llenar los sacos de arena. La gente no se inmut?, la mirada adquiri? un sentido de desprecio, los soldados tampoco se movieron, entendiendo que la orden era agregar gasolina al fuego; todo esto provoc? que el supuesto presidente se retirara del lugar y diera por terminada su faena de reconstrucci?n, sus quince minutos de trabajo no se convirtieron en sus quince minutos de gloria y si en cambio de verg?enza. Uno de los que estaban mirando coment? despu?s, alzando la voz y sin ning?n temor: “es f?cil venir aqu? 15 minutos a tomarse una foto, a que lo graben los noticieros de televisi?n, a darse un ba?ito de pueblo y luego irse a su casa y cenar y dormir c?modamente con su familia”.

A varias semanas de que inici? la tragedia de Tabasco, lo que queda en los ojos de los habitantes de ese lugar es la gran solidaridad que su situaci?n ha despertado entre el pueblo de M?xico. La mayor parte de los alimentos, bebidas y medicinas que les han llegado han sido recolectadas entre la sociedad civil mexicana.

Mientras que las diversas despensas que vienen de diferentes gobiernos, ya sea el federal o los estatales o municipales, est?n invariablemente etiquetadas con los logos que identifican al partido pol?tico en el cual milita el funcionario, la ayuda ciudadana tiene como caracter?stica el anonimato. Nada que ver con el diferendo entre el gobierno federal y el del Distrito Federal, ni a Felipe Calder?n ni a Marcelo Ebrard les importa nada la situaci?n de los damnificados, lo ?nico que les interesa es tomarse la foto: uno llenando sacos de arena, con la habilidad de un abogado egresado de universidad privada, y el otro dando banderazos de salida, con cara de bobo, rodeado de camar?grafos y periodistas a modo.

Pero, hay otra ayuda que se hizo presente desde los primeros d?as en las comunidades m?s pobres de Tabasco, las que colindan con el estado de Chiapas: la que se hace de pueblo pobre a pueblo pobre. Nos narra una habitante de la zona:

“Hubo un inter?s de parte de los compas zapatistas de saber c?mo est?bamos, en qu? condiciones est?bamos cada uno. Nos dijeron que si necesit?bamos salir pod?amos contar con los municipios aut?nomos zapatistas como albergues seguros.

Eran d?as dif?ciles; no hab?a comunicaci?n, se cortaron las l?neas de tel?fono y las carreteras, el agua potable. Incluso en muchos lados no hab?a luz, escaseaban los alimentos y el agua para consumo, pero, en medio de todo eso, ten?amos la certeza de saber que cont?bamos con techo y comida segura en los municipios aut?nomos.

No fue f?cil la comunicaci?n entre nosotros, m?s o menos sab?amos qui?nes se hab?an inundado por la ubicaci?n de cada qui?n, sab?amos que estaban con vida aunque padeciendo este desastre provocado.

Entonces, la respuesta fue al estilo zapatista: r?pida, efectiva y segura. Los compas bases de apoyo convocaron en Tila, Chiapas, y en los municipios aut?nomos a la solidaridad con nosotros. Se puede decir que los tres camiones de carga que vinieron de Tila, el d?a 3 de noviembre, fue de las primeras ayudas que el estado recibi?, cuando no ten?amos comunicaci?n telef?nica ni hab?a paso en carreteras mas que para veh?culos pesados.

Sab?amos que, junto con la ayuda de la sociedad civil y la parroquia de Tila, ven?a el apoyo de las bases zapatistas de la zona norte. Sab?amos que los compas estuvieron trabajando d?a y noche en el acopio. Y la ayuda fue no s?lo oportuna, sino maravillosa. Cuando no hab?a c?mo guisar en las casas, s?lo en algunos albergues, nos llegaron tres camiones llenos de pozol (bebida t?pica de los ind?genas tanto de Chiapas como de Tabasco), tostadas, y todo lo que es nuestros alimentos tradicionales y no como los diversos gobiernos que nos daban esas horribles sopas instant?neas. Efectivamente, fueron los primeros en llegar y todo mundo se admiraba y agradec?a este apoyo tan oportuno y adem?s tan de abajo, tan sabedor de nuestros alimentos, de lo que la gente ya extra?aba, el pozolito, la tortilla. Luego, dos d?as despu?s, otros tres camiones y as? varios viajes”.

Y, luego, llena de emoci?n narra: “Pero la regi?n de Tacotalpa estaba incomunicada, ah? no entraban ni los camiones pesados. Los compa?eros bases de apoyo zapatista nos dijeron que no tuvi?ramos pena, que iba a llegar el apoyo especial para ellos y fue as? como, en medio de la serran?a de Tacotalpa, ante la mirada asombrada de los poblados vecinos, se vio bajar de la monta?a una fila larga de m?s de 50 hombres, 30 mujeres y muchos ni?os, meros bases de apoyo zapatista, quienes en dos d?as diferentes bajaron, cargando en sus hombros por varias horas, sacos con ma?z, frijol, tostadas, pozol, pinol, az?car, naranjas, mandarinas, limones, calabazas, yucas, macal, agua embotellada, hervida de los arroyos de la monta?a, para los y las compas tabasque?as… Esto a trav?s del Municipio Aut?nomo El Campesino, pero sabemos que fue apoyo de otros municipios que de buen coraz?n dieron lo que ten?an y como siempre eso que tienen es muy grande, muy valioso, que rompe cualquier dificultad por grande que parezca”.

Para los que presenciamos esto fue algo maravilloso ver a hombres, ni?os, mujeres, ancianos del color de la tierra traer el sustento que necesitamos los compas de ac? de este lado de la zona baja. Despu?s llegaron otras dos camionetas con otra ayuda similar. Pero no s?lo ven?an a dar la ayuda, tambi?n ven?an a escuchar nuestro dolor, que dij?ramos qu? era lo que estaba pasando, c?mo est?bamos, qu? es lo que realmente provoc? todo esto, c?mo es que se est? viviendo abajo esta tragedia. Que sac?ramos nuestro dolor, para comenzar a curarlo.

No hay palabras con las cuales podamos agradecer a todos y cada uno de los compa?eros bases de apoyo zapatistas, que con buen coraz?n y con verdadero humanismo nos comparten su pan, su agua y su lucha por construir un mundo donde quepan muchos mundos.

Desde luego, nada de esto apareci? en los grandes medios de comunicaci?n mexicanos. Adem?s de las pistas de hielo, lo que insistentemente se nos dijo en ellos es que toda la clase pol?tica se acusaba entre s? de lucrar con la tragedia. As?, por ejemplo, el ministro del Trabajo se confront? con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de M?xico, el primero llam? ruin al segundo y ?ste le respondi?, llam?ndole porro. Lo peculiar es que ambos ten?an raz?n.

Aqu? tienen ustedes una diferencia fundamental e irreconciliable entre los que buscamos nosotros, nosotras, en el movimiento que todav?a se llama La Otra Campa?a, y los que se aglutinan en torno al lopezobradorismo.

Ellos quieren un mundo con pistas de hielo, playas artificiales, segundos pisos, y el glamur del primer mundo.

Nosotras, nosotros, queremos un mundo como ?se que baj? de la monta?a zapatista para ayudar al necesitado, es decir, otro mundo.

***

Algo de Geograf?a y Calendario b?sicos.

Hay en el Caribe, tendida al sol y cual verde caim?n, una alargada isla. “Cuba” se llama el territorio y “Cubano” el pueblo que ah? vive y lucha.

Su historia, como la de todos los pueblos de Am?rica, es una larga trenza de dolor y dignidad.

Pero hay algo que hace que ese suelo brille.

Se dice, no sin verdad, que es el primer territorio libre de Am?rica.

Durante casi medio siglo, ese pueblo ha sostenido un desaf?o descomunal: el de construirse un destino propio como Naci?n.

“Socialismo” ha llamado este pueblo a su camino y motor. Existe, es real, se puede medir en estad?sticas, puntos porcentuales, ?ndices de vida, acceso a la salud, a la educaci?n, a la vivienda, a la alimentaci?n, desarrollo cient?fico y tecnol?gico. Es decir, se puede ver, o?r, oler, gustar, tocar, pensar, sentir.

Su impertinente rebeld?a le ha costado sufrir el bloqueo econ?mico, las invasiones militares, los sabotajes industriales y clim?ticos, los intentos de asesinato contra sus l?deres, las calumnias, las mentiras y la m?s gigantesca campa?a medi?tica de desprestigio.

Todos estos ataques han provenido de un centro: el poder norteamericano.

La resistencia de este pueblo, el cubano, no s?lo requiere de conocimiento y an?lisis, tambi?n de respeto y apoyo.

Ahora que tanto se habla de defunciones, habr?a que recordar que ya se llevan 40 a?os de tratar de enterrar al Che Guevara; que a Fidel Castro lo han declarado muerto ya varias veces; que a la Revoluci?n Cubana le han marcado, in?tilmente hasta ahora, decenas de calendarios de extinci?n; que en las geograf?as que se trazan en las estrategias actuales del capitalismo salvaje, Cuba no aparece, por m?s que se empe?en.

M?s que como ayuda efectiva, como se?al de reconocimiento, respeto y admiraci?n, las comunidades ind?genas zapatistas han enviado un poco de ma?z no transg?nico y otro m?s poco de gasolina. Para nosotras, nosotros, ha sido nuestra forma de hacerle saber a ese pueblo que sabemos que las m?s pesadas de las dificultades que padece, tienen un centro emisor: el gobierno de los Estados Unidos de Am?rica.

Como zapatistas pensamos que debemos tender la mirada, el o?do y el coraz?n hacia este pueblo.

No vaya a ser que, como a nosotros, se diga que el movimiento es muy importante y esencial y bla, bla, bla; y cuando, como ahora, somos agredidos, no hay ni una l?nea, ni un pronunciamiento, ni una se?al de protesta.

Cuba es algo m?s que el extendido y verde caim?n del Caribe.

Es un referente cuya experiencia ser? vital para los pueblos que luchan, sobre todo en los tiempos de oscurantismo que se viven ahora y se alargar?n todav?a alg?n tiempo.

En contra de los calendarios y geograf?as de la destrucci?n, en Cuba hay un calendario y una geograf?a de esperanza.

Por esto ahora decimos, sin estridencias, no como consigna, con sentimiento: ¡Que viva Cuba!

Muchas gracias.

Subcomandante Insurgente Marcos. San Crist?bal de Las Casas, Chiapas, M?xico. Diciembre del 2007.

P.D.- Que confirma que la Luna es rencorosa y cuenta la leyenda del origen de Sombra, el guerrero:

SOMBRA, EL LEVANTADOR DE LUNAS.

Lo cuento como le contaron. Fue hace tiempo, mucho. No hay calendario que lo ubique. El lugar en que ocurri? no tiene geograf?a que lo se?ale. Sombra, el guerrero, todav?a no era guerrero ni era a?n Sombra. Cabalgaba la monta?a cuando le dieron la noticia.

“?D?nde?”, pregunt?.

“All?, donde la hendidura de la monta?a”, fue la vaga referencia que le dieron.

Cabalg? Sombra, que no era Sombra todav?a. La noticia recorr?a las ca?adas de extremo a extremo:

“La Luna. Cay?. As? nom?s. Como que se desmay? y se vino a caer. Despacito vino, como no queriendo. Como no me miren. Como no den cuenta. Pero bien que la miramos. Como que par? sobre el cerro y luego se fue rodando hasta el fondo del barranco. All? fue. Claro lo vimos. Era luz, pues. La Luna era.”

Lleg? Sombra al borde del barranco, se ape? del caballo. Despacio baj? al fondo. La encontr? a La Luna. Con mecapal la rode?. Sobre su espalda la carg?. Subieron Luna y Sombra monta?a arriba. Sombra sobre el camino, Luna sobre Sombra. Llegaron hasta la punta m?s alta del cerro. Para lanzarla de ah? de nuevo al cielo, dijo Sombra. Para que de nuevo anduviera Luna los caminos de la noche. No quiero, dijo Luna. Ac? quiero quedar, contigo. Tibia ser? mi luz para ti, en la noche fr?a. Fresca en el ardiente d?a. T? me traer?s espejos que multipliquen mi brillo. Contigo quedar?, ac?. Sombra dijo no, el mundo, sus hombres y mujeres, sus plantas y animales, sus r?os y monta?as, la Luna necesitan para bien mirar su paso en la oscuridad, para no perderse, para no olvidar quienes son, de donde vienen, a d?nde van. Discutieron. Tardaron ah?. Los murmullos eran luces morenas, sombras luminosas. A saber qu? m?s se dijeron. Tardaron. De madrugada se irgui? Sombra y con el mecapal lanz? a La Luna de nuevo al cielo. Enojada iba Luna, molesta. En lo alto, en el lugar que los dioses primeros le dieron, qued? la Luna. Desde ah? Luna maldijo a Sombra. As? dijo:

“Desde ahora Sombra ser?s. Luces ver?s pero no ser?s. Sombra caminar?s. Guerrero ser?s. No habr? para ti rostro, ni casa, ni reposo. S?lo camino y lucha tendr?s. Vencer?s. Encontrar?s, s?, a quien amar. Tu coraz?n hablar? en tu boca cuando “te quiero” digas. Pero Sombra seguir?s y nunca encontrar?s quien te ame. Buscar?s, s?, pero no encontrar?s los labios que sepan decir “t?”. As? ser?s, Sombra, el guerrero, hasta que ya no seas”

Desde entonces, Sombra es quien ahora es: Sombra, el guerrero.

A saber cu?ndo y d?nde fue y ser?.

Todav?a falta hacer ese calendario, todav?a falta inventar esa geograf?a.

Todav?a falta aprender a decir “T?”.

Todav?a falta lo que falta…

Hasta ma?ana.

Sup.


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