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Posted on 10.08.06 by relegado uno @ 4:23 pm
Cuarta Parte: Dos peatones en caminos distintos… 1.- Los “modos” de un dirigente.- El rechazo de la “pareja presidencial” hacia L?pez Obrador fue creciendo a la par de la candidatura del tabasque?o. Con sus conferencias ma?aneras (y la amplia cobertura que le brindaban los grandes medios de comunicaci?n ??”hoy enemigos declarados del perredista-), el jefe de gobierno de la Ciudad de M?xico le iba marcando la agenda a Los Pinos… y al resto de la clase pol?tica. Aunque uno estuviera en el rinc?n m?s apartado del pa?s, sab?a lo que hab?a dicho Fox (bueno, cuando lograba articular algo comprensible), lo que hab?a dicho AMLO, y, a lo largo del d?a, c?mo se pronunciaba el resto del elenco de la pol?tica mexicana sobre lo dicho… por el gobernante del DF. Para Fox eso no parec?a representar mayor problema… por un tiempo. En un programa televisivo, L?pez Obrador se dec?a desconcertado por la repentina animadversi?n del “se?or presidente” (recuerden aquello de “hay que cuidar la investidura presidencial”). “Si era mi amigo, no s? qu? le pas?”, dijo entonces AMLO. Bueno, lo que pas? es que la “investidura presidencial” era ya de una pareja: la formada por Vicente Fox y Martha Sahag?n. Y “la se?ora Martha”, como le dice su marido, quer?a y quiere ser, no la se?ora del presidente, sino “la se?ora presidenta”. La maniobra de los “videoesc?ndalos” fue el primer indicio de un combate en serio para tratar de sacar a AMLO de la carrera presidencial. El combate pas? a la categor?a de batalla con el intento de desafuero. Si en los videos se ve?a la mano del gobierno de Fox, en lo del desafuero el descaro fue total. Una movilizaci?n ciudadana creciente (que L?pez Obrador desactiv?) le propin? a Fox una derrota aplastante. Pero en pol?tica no hay batallas finales. Mientras tanto, L?pez Obrador se iba construyendo una candidatura, es decir, una imagen. Claro que para lograrla no bastaba el balc?n privilegiado del gobierno de la Ciudad de M?xico, en el PRD segu?a pesando todav?a mucho la figura de Cuauht?moc C?rdenas Sol?rzano. Pero el gobierno del DF no era s?lo la posibilidad de acceder a los reflectores medi?ticos, tambi?n era dinero, mucho dinero. Y esa tonada tiene mucho “rating” entre la clase pol?tica en su conjunto, y ni se diga en la direcci?n perredista. Con discreta habilidad, AMLO se fue “ganando” las simpat?as (y el control) del aparato del Partido de la Revoluci?n Democr?tica… y de un importante sector de intelectuales, artistas y cient?ficos. Para el primero, presupuesto. Para los segundos, interlocuci?n y atenciones especiales. En resumen, todo iba bien. Fue entonces que algunos medios informativos soltaron un anzuelo que el lopezobradorismo se trag? con singular alegr?a: las primeras encuestas. Como en ellas aparec?a con una escandalosa ventaja sobre el resto de los suspirantes, AMLO les dio credibilidad y las aval?. Consentido y adulado por la prensa en ese entonces, L?pez Obrador olvid? una ley b?sica del pantanoso terreno de los medios: lo fugaz e instant?neo. Los medios hacen h?roes (”y hero?nas”, agrega Martita entusiasmada ??”si el diminutivo lleva “h”, ah? les encargo-) y villanos (”y villanas”, completa Elba Esther Gordillo) no s?lo en las telenovelas, tambi?n en el escenario pol?tico. Pero como l@s hacen, l@s deshacen. El “maduro”, “prudente” y “responsable” jefe de gobierno de un principio, se convertir?a despu?s en el pol?tico “irresponsable”, “mesi?nico” y “provocador”; y las encuestas que lo daban arriba, despu?s lo pondr?an abajo. En la movilizaci?n contra el desafuero, se vio el primer indicador del “modo” de L?pez Obrador. Aunque era evidente que no pocos de los que se movilizaron lo hac?an contra la injusticia, y no porque lo apoyaran, AMLO us? ese movimiento para arrancar en forma abierta su carrera a la presidencia de M?xico. Cuando la movilizaci?n se empezaba a convertir en movimiento (en algunos grupos empez? la inquietud de plantear problemas profundos como el lugar de la ciencia, el arte, la cultura, y, sobre todo, el del quehacer pol?tico) y el gobierno de Fox recul?, L?pez Obrador mand? a la gente a su casa. El objetivo: detener el desafuero y poner a AMLO en la parte m?s alta de la ola, se hab?a conseguido y ?l se hab?a comprometido a detener las movilizaciones. As? lo hizo. El mensaje de L?pez Obrador hacia el resto de la clase pol?tica (de la que ?l forma parte, no olvidarlo) y los se?ores (y se?oras) del dinero hab?a sido claro: “tengo no s?lo la capacidad de convocar a una gran movilizaci?n, tambi?n de dirigirla, controlarla, dosificarla… y detenerla”. 2.- L@s intelectuales de AMLO.- En una parte del medio intelectual progresista empez?, desde entonces, a surgir lo que conocemos como el lopezobradorismo ilustrado. Esta tendencia iniciar?a la construcci?n de una nueva clasificaci?n para ubicar a quienes se mov?an o se asomaran al M?xico pol?tico; el cual, a saber, se divide en dos: los buenos (los que est?n con AMLO ??”o sea los “simp?ticos” y “populares”-) y los malos (los que no est?n con AMLO ??”o sea los “envidiosos”, seg?n Elenita-). Cualquier cr?tica o cuestionamiento a L?pez Obrador, as? fuera tibio y quedo, era catalogado como un complot de la reacci?n, de Carlos Salinas de Gortari, de las fuerzas oscuras de la ultraderecha, del Yunque, de un conservadurismo embozado. Cuando ahora son un poco “tolerantes”, las cr?ticas al lopezobradorismo se tachan de “sectarias”, “marginales”, “ultras”, “infantiles”. Con un empecinamiento digno de mejor causa, este sector fue construyendo un pensamiento sectario, intolerante, d?spota y ruin. Y lo hizo con tal eficacia que este pensamiento es el que gui? a “los espejos” intelectuales de L?pez Obrador en la campa?a electoral, despu?s en el movimiento de resistencia al fraude y, ahora, en la CND de AMLO. Cuando el peri?dico mexicano La Jornada, cabece? una de sus ediciones de agosto del 2005 (en ocasi?n de la primera reuni?n preparatoria de La Otra): “o est?n con nosotros o est?n en contra de nosotros” (algo as?), se equivoc? y no. La frase no fue dicha por Marcos. Pero fue y es dicha desde entonces por el lopezobradorismo ilustrado. Este pensamiento (que empez? a consolidarse al pasar por alto el apoyo del PRD a la contrarreforma ind?gena) alentar?a el cerrar ojos y o?dos cuando los perredistas de Zinacant?n, en Los Altos de Chiapas, atacaron a bases de apoyo zapatistas; y permitir?a que los asesinatos de la defensora de los derechos humanos, Digna Ochoa y Pl?cido, as? como el del joven estudiante P?vel Gonz?lez, fueran manejados por el gobierno perredista del DF con una ruindad que luego se convertir?a en rutina. En los casos de Digna y P?vel, frente al crimen agregado de humillar la muerte de luchador@s sociales, voces honestas guardaron silencio… “para no hacerle el juego a la derecha”. El lopezobradorismo ilustrado tuvo entonces su primer triunfo, ileg?timo como todos los que ha obtenido hasta ahora. Si los simpatizantes, militantes y directivos del PRD, este sector de intelectuales y el mismo AMLO, guardaron entonces silencio, era de esperar que nada dijeran cuando los asesinos de militantes perredistas ocuparan candidaturas bajo la bandera amarillo y negra. As? fue. Cuando alguien calla ante algo as?, calla ante lo que sea. El fantasma del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, acechaba por todas partes y todo se val?a para enfrentarlo. Todo, hasta reciclar a los salinistas discontinuados… en el PRD y en el c?rculo cercano a L?pez Obrador. Con esa modalidad aut?ctona del “pensamiento ?nico”, vino un nuevo sistema de evaluaci?n, una nueva balanza para medir: una misma cosa ten?a una valoraci?n diferente dependiendo qui?n la hiciera o propusiera. Si la hac?a o propon?a AMLO o un@ de sus simpatizantes, entonces el acto o proyecto adquir?a todas las virtudes imaginables; pero si era alguien que criticara a L?pez Obrador, entonces era un proyecto de las “fuerzas oscuras” de la ultraderecha. Cuando se?alamos (en “La Imposible Geometr?a del Poder”) que el proyecto de AMLO era salinista, l@s intelectuales pusieron el grito en el cielo (todav?a est?n all? arriba, hist?ric@s), pero cuando el encargado del plan econ?mico lopezobradorista (el se?or Ram?rez de la O, asesor de pol?tica econ?mica ??”y, para algunos, el que ser?a el secretario de Haciendo si AMLO llegaba a la presidencia-) declar?, unos d?as antes de las elecciones, que su propuesta era el “liberalismo social”, similar al de Carlos Salinas de Gortari, es@s intelectuales voltearon para otro lado. A todo esto, la derecha realmente existente segu?a tan campante. Algunos de sus pensamientos y propuestas estaban ya en el entorno perredista: el “malvado” (y malogrado) Plan Puebla Panam? de Vicente Fox encontrar?a su “purificaci?n” en el Proyecto Trans?tsmico de AMLO; la aprobaci?n de la llamada “ley Televisa” por la bancada perredista en la c?mara baja fue otro “error t?ctico”; las leyes menores y reglamentos, aprobadas tambi?n por ese partido, que le dieron legalidad al despojo de tierras indias no eran “tan graves”; la relaci?n promiscua entre L?pez Obrador y el empresario Carlos Slim era “pol?tica de altura”; la privatizaci?n del Centro Hist?rico de la Ciudad de M?xico era “modernidad”; la colosal inversi?n en un segundo piso del perif?rico que comunica con una de las zonas m?s ricas del DF, al mismo tiempo que bajaba la inversi?n en transporte p?blico, era un ejemplo de “buen gobierno” (y no una omisi?n en aquello de “primero los pobres”); el golpeteo al movimiento urbano popular era “poner orden”… y el caudillismo que se gestaba y cultivaba era… “el surgimiento de un nuevo liderazgo”. Sin ning?n indicio siquiera de que lo fuera, se decret? que L?pez Obrador era de izquierda porque… porque… bueno, porque ?l lo dijo (bueno, a veces, a veces no, depende de a qui?n se lo dijera). En el calendario se lleg? al 3 y 4 de mayo, y la muerte y el dolor llegaron a San Salvador Atenco y Texcoco, en el Estado de M?xico. Las encuestas dijeron que hab?a que apoyar la represi?n o quedarse callados. Fecal dijo que bien, que magn?fico, que eso era lo que hab?a qu? hacer. Igual un Madrazo cada vez m?s d?bil. Por el lado de la “izquierda”, la bancada perredista en el congreso mexiquense aplaudi? la actuaci?n de la polic?a y apoy? a Pe?a Nieto. Por su parte, L?pez Obrador… guard? silencio. Atenco ser?a ?til si serv?a para influir en las elecciones, pero las “mediciones” en los medios se?alaron que no. El lopezobradorismo ilustrado se quej? levemente, sin convicci?n alguna, y a lo que sigue. Se olvid? tambi?n que, durante todo el trayecto de su candidatura, AMLO se esforz? por ser agradable al sector empresarial. Si se revisan los discursos y declaraciones de su precampa?a y campa?a electoral, no tienen nada que ver con los que ha emitido despu?s del 2 de julio. Una y otra vez les insist?a a los pol?ticos: “no va a haber venganza”. Y al sector empresarial le dec?a, textualmente: “no me tengan miedo”. Es decir: “no voy a afectar sus propiedades, ni sus niveles de ganancia, ni los usos y costumbres de la clase pol?tica”. Para no ver eso, se necesitaba una miop?a muy grave. Pero para verlo y luego quedarse callado, se necesitaba un cinismo que no dejar? de asombrarnos. Tiempo despu?s, ya en la movilizaci?n contra el fraude, L?pez Obrador dijo, en el Z?calo de la Ciudad de M?xico, que con el triunfo de Juan Sabines en Chiapas se hab?a detenido ¡el avance de la derecha! Que AMLO promoviera la balanza ?sa que “purifica” (y hace de izquierda) a quienes lo apoyan, vaya y pase, despu?s de todo ?l la cre?. Pero que el lopezobradorismo ilustrado aplaudiera entusiasmado una estupidez de esa envergadura, era incomprensible… o una muestra palpable del grado de cretinismo alcanzado. El “detener el avance de la derecha en Chiapas” hab?a significado reciclar al Croquetas Albores y al finquero autor de aquella famosa frase de “en Chiapas vale m?s un pollo que un indio” (Constantino Kanter). Quien se traga eso, se traga todo. Y si algo abunda en el lopezbradorismo ilustrado, son las ruedas de molino de ese tama?o. En este “sano” ambiente de discusi?n y “alto” nivel de an?lisis, se lleg? al primer d?a de julio con el lopezbradorismo ilustrado enarbolando no un programa progresista de participaci?n ciudadana (es decir, pelearle a los partidos el terreno del quehacer pol?tico), o una propuesta novedosa en el arte, la cultura y las ciencias, sino una consigna llena de soberbia y altaner?a: “sonr?e, vamos a ganar”. No, no llamaron a detener a la derecha (claro, ahora van a decir que s? lo hicieron). Llamaron a prepararse a celebrar el triunfo (eso s?, con mesura y madurez). ¡Ah! Iba a ser todo tan f?cil, tan sin movilizaciones, tan sin represi?n, tan sin choques, tan sin confrontaciones pol?ticas e ideol?gicas, tan sin debate, tan sin pugnas internas, tan en paz, tan en calma, tan estable, tan equilibrado, tan sin radicalismo, tan sin fuga de capitales, tan sin ca?da en la Bolsa de Valores, tan sin presiones internacionales, tan sin que nadie se diera cuenta, tan sin lucha de clases, tan- tan. ?La represi?n? Bueno, para padecerla estaba La Otra Campa?a, Atenco, l@s, es@s s?, “nac@s” y “vulgares”. Y nada de bloqueos de calles principales, as? fuera por la leg?tima demanda de la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco. Cuando La Otra bloque? calles en solidaridad con nuestr@s compa?er@s, la polic?a del DF arremeti? para “garantizar el libre tr?nsito”. Decenas de j?ven@s, estudiantes de la ENAH y del CCH Sur en su mayor?a, fueron golpeados y gaseados en el perif?rico sur, y fueron perseguidos hasta dentro mismo de las instalaciones de la Escuela Nacional de Antropolog?a e Historia. El lopezobradorismo ilustrado dijo que bien, que bravo, que la calle, que los autos, que el bando n?mero 13 (expedido por AMLO cuando fue jefe de gobierno), que la libre circulaci?n, que los “ultras”, que el orden, que la estabilidad. Despu?s de todo, eran s?lo un@s chamac@s (y probablemente no votar?an o ni siquiera ten?an credencial de elector). O sea que, como dir?an Alaska y Thal?a, “a qui?n le importa”. Tiempo despu?s, la movilizaci?n en contra del fraude bloque?, haciendo uso del leg?timo derecho a la libre expresi?n, la avenida Reforma (creo que as? se llama). Cuando los empresarios y la “gente bien” protestaron (pese a los apoyos fiscales) y pidieron la cabeza del jefe de gobierno del DF, Elenita Poniatowska entrevist? al asediado Alejandro Encinas. ?l declar? que deb?a respetar y proteger la libertad de manifestaci?n. Tal vez conmovida por los sufrimientos de Encinas, Elenita “olvid?” preguntarle por qu? las libertades val?an y eran respetadas cuando se trataba de los simpatizantes de AMLO y no cuando se trataba de La Otra, o del movimiento de rechazados de educaci?n superior, o de los movimientos que recurren a esas acciones para hacerse ver y escuchar. En el “olvido” de entrevistado y entrevistadora se escuch? claramente: “hay una ley para un@s (l@s que est?n conmigo) y otra para l@s otr@s (quienes no me apoyan-siguen-obedecen)”. Pero la noche del 1 de julio, el lopezbradorismo ilustrado so?? que, con s?lo acudir a una urna, el pa?s cambiar?a. Y ell@s soportar?an con modestia, faltaba m?s, las muestras de agradecimiento del pobrer?o (”mira mija, ah? va el doctor, ?l le dio clases al se?or presidente y a su hijo; y all? van ?sos que vimos en el templete, sal?dalos porque son los que dirigieron nuestra liberaci?n”), de los indios (de l@s zapatistas no, porque es sabido que son un@s desagradecid@s), de los obreros, de los campesinos, de las mujeres, de l@s j?ven@s, de l@s ancian@s, de M?xico pues. Y en el extranjero habr?a conferencias y mesas redondas. Y el lopezobradorismo ilustrado, eso s?, con modestia y mesura, contar?a lo que hizo por M?xico… manque s?lo hayan estado arriba del estrado. Pero lleg? el 2 de julio y, con ?l, la Gordillo. Y con ella,… el fraude. 3.- La movilizaci?n contra el fraude.- Pero, despu?s del desconcierto inicial y de que ya estaba listo el cadalso para aniquilar a Marcos, al EZLN, a La Otra Campa?a, y a quienes se resist?an a ser “purificados”, est@s intelectuales se dieron cuenta de que pas? lo que pas?. AMLO demostr?, una vez m?s, que es m?s intuitivo e inteligente que el lopezobradorismo ilustrado. Supo medir bien que una movilizaci?n en contra del fraude depend?a de lo que ?l dijera e hiciera,… y dijo e hizo. Se levant? entonces una movilizaci?n popular, aut?ntica, leg?tima y justa: la movilizaci?n contra el fraude y, por consiguiente, contra la imposici?n de Felipe Calder?n. Se ha dicho que la movilizaci?n no fue ni es lo que se dice. Se habla de acarreos, de la descarada e impertinente intromisi?n del gobierno del DF y de la estructura del PRD, de que no eran ni son tantos como dicen que son. Puede ser. Lo que no tiene duda, al menos para nosotr@s l@s zapatistas, es que hab?a y hay ah?, en esa movilizaci?n, personas honestas que estuvieron y est?n ah? por convicci?n y principios. Ellas merecen y tienen nuestro respeto, pero su camino lleva a un lado al que nosotr@s no queremos ir. No compartimos con ell@s ni el camino ni el destino. Y nuestra forma de respetarl@s es no meternos en su movilizaci?n, ni para disputarle a AMLO el liderazgo indiscutible que ah? tiene, ni para sabotear, ni por oportunismo, ni para “desenga?ar” a las masas (que son algunos de los argumentos y razones de organizaciones y grupos para estar ah?, aunque no est?n de acuerdo en la conducci?n de la movilizaci?n). Las personas honestas que hay ah?, lo sabemos, piensan que es posible que la movilizaci?n se convierta en movimiento (con la CND), y que no dependa de un l?der y de la estructura de control que se impuso a l@s convencionistas. Puede ser. Nosotr@s pensamos que no, y adem?s pensamos que no ser?a ?tico “montarnos” o “aprovecharnos” de una movilizaci?n por la que no hemos hecho nada, como no sea mantener un escepticismo cr?tico. Ahora bien, sobre la movilizaci?n contra el fraude y el intento de convertirlo en movimiento con la CND, decimos lo siguiente: 1.- La “conciencia” de AMLO respecto a la ilegitimidad de las instituciones aparece porque se desconoci? su triunfo con un fraude. Otra cosa ser?a si se hubiera reconocido que gan? la presidencia. 2.- La Convenci?n Nacional Democr?tica no estaba en el pensamiento lopezobradorista al arranque de su movilizaci?n. Si as? hubiera sido, el plant?n se hubiera aprovechado para analizar, discutir y debatir las diferentes propuestas que luego se votaron por aclamaci?n el 16 de septiembre del 2006. La CND fue y es una forma de darle salida al plant?n, y una forma leg?tima de empezar a construir un movimiento para llegar a la presidencia en el 2012… o antes, si se consigue la ca?da de Fecal. 3.- En la CND se impuso una direcci?n que, m?s que conducir el movimiento, se propone controlarlo. No hay ah? el m?nimo germen de participaci?n democr?tica en las discusiones y en la toma de decisiones, mucho menos de autoorganizaci?n. Esa direcci?n tiene sus propios intereses y compromisos (aunque la CND acord? el boicot a algunas empresas y productos, algunos de sus dirigentes declararon que no lo cumplir?an -v?ase lo que Federico Arreola escribi? en Milenio Diario, al d?a siguiente de la CND-). 4.- El movimiento en formaci?n del lopezobradorismo no apunta a una crisis de las instituciones (las que fraguaron y perpetraron el fraude). Si as? fuera, se hubiera decidido que ninguno aceptara los cargos que obtuvo en las elecciones, lo que s? hubiera provocado una ruptura dif?cil de manejar. La CND no apunta hacia su autonom?a e independencia. Por el contrario, sigue sujeta a la vieja clase pol?tica (hoy convertida a la “izquierda”). 5.- La mayor?a, no tod@s, de quienes est?n en la direcci?n de la CND brillan por su corrupci?n, oportunismo y tendencia a la transa. 6.- El lopezobradorismo ilustrado est? dirigiendo sus ataques ahora hacia s? mismo, hacia quienes s? apoyaron a AMLO pero ahora lo critican. Las descalificaciones internas y purgas ir?n creciendo. 7.- La movilizaci?n tuvo y tiene destellos y brillos indudables: por ejemplo, la creatividad e ingenio en las acciones de denuncia contra algunas de las empresas c?mplices del fraude (bancos, Wall Mart, etc?tera); la participaci?n convencida de gente de abajo; la justa y leg?tima rabia en contra de la prepotencia del PAN y del gobierno de Fox, as? como contra el insultante desprecio que algunos medios de comunicaci?n electr?nica (Televisa, TV Azteca y las grandes cadenas radiales) dispensan a quienes participaron y participan en la movilizaci?n. 4.- Abajo… Y, mientras tanto, en el M?xico de abajo… La gente honesta.- Abajo se encuentra la mayor parte de los que se movilizaron en contra del fraude electoral. Los que quer?an que AMLO fuera presidente porque ellos votaron por ?l y ganaron. Los que defienden el derecho a elegir democr?ticamente al gobierno. Los que no quer?an que se repitiera otro 1988. Los que ten?an, y tienen, una sana desconfianza de los aparatos partidarios de la Coalici?n. Los que retan al poder existente y quieren que cambie el sistema neoliberal que ha estado rompiendo el tejido social y hundiendo al pa?s. Oaxaca.- El abajo tambi?n irrumpi? en Oaxaca y tom? forma y camino con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La capacidad de veto de ese movimiento ha sido digna de tomarse en cuenta. No importa si los que ah? participan, votaron o no (o si lo hicieron por la Coalici?n o cualquier otra fuerza partidaria). Eso no es lo trascendental, sino que tienen una confianza en sus fuerzas que va m?s all? de sus dirigentes y de las coyunturas. Esa confianza les ha permitido, hasta ahora, decidir por s? mismos sus t?cticas sin ceder a las presiones externas y a los consejos de las “buenas conciencias”. Como EZLN apoyamos este movimiento y tratamos de ver y aprender a trav?s de l@s compa?er@s de La Otra que ah? luchan. Nuestro apoyo no va m?s all? por dos razones: una es que es un movimiento de por s? complejo, un apoyo m?s directo podr?a provocar “ruido”, confusi?n y recelos; la otra es que varias veces el movimiento del pueblo oaxaque?o ha sido acusado de tener ligas con grupos armados, nuestra presencia directa har?a crecer la campa?a medi?tica que ya tienen en contra. L@s Otr@s.- Y fuera de los dimes y diretes de la pol?tica de arriba, otra rebeld?a se ha venido construyendo en lo m?s profundo de la sociedad: en los pueblos indios, entre los j?venes maltratados por el poder (incluido el del PRD), entre los trabajadores de las maquilas, en l@s trabajador@s sexuales, entre las mujeres insumisas que viven con la angustia de que sus maridos emigraron hacia el norte, en las organizaciones pol?ticas de izquierda que est?n convencidas que existe algo m?s all? del capital y de la democracia representativa, entre tod@s es@s que componen La Otra Campa?a, que en todo el pa?s existen, y que se est?n organizando e inventando otra forma de hacer pol?tica y de relacionarse con sus iguales-diferentes. La Otra Campa?a no es lo que ha salido en los medios de comunicaci?n, tampoco lo que algunos de sus participantes dicen de ella, bueno ni siquiera lo que la Comisi?n Sexta del EZLN ha comentado de su andar. Es mucho m?s que todo eso. Es un torrente que sigue abajo, que todav?a no se expresa del todo, que existe y se reproduce en el s?tano de M?xico. Pero tambi?n abajo, existen millones, la mayor?a, que no votaron. Que no creen en las elecciones (muchos de ellos, como nosotr@s l@s zapatistas, nunca han votado por convicci?n). Los que forman parte del M?xico despreciado y humillado (y ahora el lopezobradorismo ilustrado los quiere despreciar y humillar m?s, achac?ndoles una supuesta derrota). Muchos de ellos son parte del M?xico de los pueblos indios, que hace solamente unos a?os eran elogiados por su voluntad de lucha y resistencia. Con ?stos ?ltimos, con l@s que no miran hacia arriba, estamos l@s zapatist@s. Y pensamos que es con ell@s que debe estar La Otra Campa?a. Porque algun@s de abajo, quienes estamos en La Otra, ya identificamos nuestro dolor y al enemigo que lo causa: el capitalismo. Y sabemos ya dos cosas centrales: Una, que para librar esa lucha se requiere de la construcci?n de un movimiento social-pol?tico aut?nomo e independiente. Y la otra, que arriba no hay soluci?n de fondo ni para los problemas econ?micos y sociales que aquejan al pueblo de M?xico, ni tampoco frente al secuestro que la clase pol?tica ha ejercido en contra de la participaci?n y organizaci?n del pueblo. Nosotr@s, l@s zapatistas del EZLN, desde hace un a?o optamos por impulsar un movimiento nacional anticapitalista, y de abajo a la izquierda, que pasara por encima de la coyuntura electoral -en el que se pod?a estar independientemente de lo que cada quien decidiera sobre las elecciones-. Ahora hemos visto y aprendido muchas cosas. De los de arriba, de La Otra, de nosotr@s mism@s. Pensamos que, se est? de acuerdo o no en la legitimidad o popularidad del movimiento que encabeza Andr?s Manuel L?pez Obrador, ?se no es el camino de La Otra, y, sobre todo, no tiene el mismo destino de quienes somos compa?er@s en La Otra. Nosotras, nosotros, La Otra, no buscamos qui?n nos dirija, ni a qui?n dirigir. Y no buscamos conseguir de arriba lo que se construye desde abajo. Y es a ustedes, a nuestras compa?eras y compa?eros de La Otra, que les queremos hacer una propuesta… (Continuar?…) Subcomandante Insurgente Marcos. Filed under: Comunicados Comments:
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