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en memoria de Bertold Brecht
Posted on 06.05.06 by relegado uno @ 11:04 am

UNA CERTEZA, DOS DUDAS Y UNA CARTA INCONCLUSA.
I.- La certeza: un calendario.

Bertold Brecht muri? el 14 de agosto de 1956 en Berl?n. Si las matem?ticas no me fallan, su muerte ocurre hace 49 a?os y 10 meses aproximadamente.

Adem?s de poes?a y novela, Brecht escribi? y dirigi? obras de de teatro. Algunas de ellas las conozco gracias al trabajo cultural del Centro Libre de Experimentaci?n Teatral y Art?stica, y al del maestro Luis de Tavira quien todav?a busca, como todos nosotros, transformar la sociedad que permita existir, sin dobleces, a la Honesta Persona de Sechu?n.
En la casa Lamm

Hace poco le? que el departamento de intelectuales de Wall Mart decret? que hay que esperar que, cuando “El Anhelado” llegu? al poder, yo me exilie, como Brecht, en Dinamarca. Bueno, en realidad, Brecht s?lo estuvo en Dinamarca hasta 1939 y de ah? se fue a Finlandia, luego a Rusia, luego a Estados Unidos. En 1947 se fue a Suiza porque en EU lo acusaron de actividades antiamericanas. Regres? luego a Alemania y muri? de una trombosis coronaria el 14 de agosto de 1956 en Berl?n.

Bertold Brecht naci? el 20 de febrero de 1898 en Augsburgo, Alemania, donde tiempo despu?s traz? un c?rculo de tiza como una m?s de las Historias de Almanaque.

Ac? en M?xico, “almanaque” es sin?nimo de “calendario”.

Y, cuando menos ac? en M?xico, hay dos calendarios: el de arriba, que impone fechas, dolores y simulaciones; y el de abajo, que acompa?a cada indignaci?n con una rebeld?a, a veces organizada. Ahora, mientras en el calendario de arriba se prepara un debate entre los espejos del Poder, en el almanaque de abajo se cumple un mes de una injusticia llamada Atenco.

En el calendario de arriba se marcan certezas impuestas con violencia; en el almanaque de abajo se construyen dudas. Sobre ellas, las dudas, Brecht escribi?:

“Pero la m?s hermosa de todas las dudas
es cuando los d?biles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores”

As? que marquemos este nuestro almanaque con dudas, con supuestos…

II.- Duda Uno: La Extra?a Desaparici?n de El?as Contreras.

Y no me refiero a su muerte. Como casi nadie sabe, El?as Contreras, Comisi?n de Investigaci?n del EZLN, est? difunto. Con ese impreciso status con el que los zapatistas nos identificamos desde el 1 de enero de 1994, el finado El?as Contreras encabez? una de las complicadas batallas que contra el Mal y el Malo se libran en todos los rincones del mundo.

No los aburrir? repitiendo los detalles de esa historia o leyenda, puesto que los pueden encontrar en los cap?tulos que se escribieron por turnos con Paco Ignacio Taibo II, y que el peri?dico mexicano La Jornada public? por entregas con el t?tulo de “Muertos Inc?modos”, y que luego aparecieron en el libro del mismo nombre.

Baste entonces decir que para ese caso o cosa, El?as Contreras viaj? a la Ciudad de M?xico, a Guadalajara y a otras ciudades del pa?s. Pero cuando ahora hablo de la Extra?a Desaparici?n de El?as Contreras, no me refiero a esos meses que pas? fuera de las monta?as del Sureste Mexicano, sino a unos d?as o semanas, no puedo precisarlo, que est?n en blanco, tanto en los informes que enviaba a la Comandancia General del EZLN, como en las pl?ticas que tuvo conmigo y en su viejo cuaderno de apuntes.

No, contra lo que puedan suponer algunos, esos huecos en el calendario de lucha de El?as Contreras no se refieren a su relaci?n con la Magdalena, la travestida que se convirti? en h?roe-hero?na como de por s? se hace abajo, es decir, sin hacer bulla, como si no importara. No, la relaci?n de El?as Contreras con la Magdalena no forma parte de los contados pero significativos espacios en blanco de su vida. Al contrario, en sus pl?ticas abundaba y redundaba en referencias a ella/?l. Y en su libreta de apuntes hay tambi?n muchas l?neas dedicadas a ?l/ella.

No s? si antes lo he dicho pero, para El?as Contreras, la Magdalena era su hero?na, o su h?roe. No s?lo por haberle salvado la vida en una calle de la colonia Guerrero, aqu? en la Ciudad de M?xico; ni tampoco s?lo por la forma en que enfrent? al tal Morales en las afueras de Ocosingo, Chiapas. M?s bien era por la naturalidad con que hab?a hecho una y otra cosa. Como si ambas acciones fueran, m?s que la culminaci?n de un proceso l?gico, s?lo una acci?n en un tiempo y en un lugar, un acto m?s en el ignorado calendario de resistencia y lucha de quienes son abajo sin que nadie les lleve el apunte.

El?as Contreras era o es un zapatista (hablando de vida, nosotros no sabemos distinguir entre el pasado y el presente, s?lo excluimos el futuro) y como tal ten?a aprecio especial por quien no alardea. Si a esto le agregamos el complejo y contradictorio puente sentimental que en el coraz?n de El?as Contreras se construy? hacia el de la Magdalena, tenemos una relaci?n que, precisamente por construirse a contracorriente, era firme. Por eso es que El?as Contreras no pretendi? esconder esa relaci?n mediante una edici?n que la eliminara de su historia propia. No, si El?as era parco o evasivo cuando la melancol?a le pon?a el nombre de la Magdalena en los labios no era porque se avergonzara, sino porque, a mi entender, nunca pudo explicar y explicarse ni lo que la Magdalena era ni lo que era para ?l.

El?as Contreras era Comisi?n de Investigaci?n del EZLN, algo as? como lo que ustedes, los ciudadanos, llaman “detective privado”. Aunque, como es sabido, los zapatistas tenemos algo averiado el sentido de la propiedad privada. As? que, m?s que “privado”, El?as Contreras era algo as? como un detective muy otro, “el otro detective”. Pero ten?a varias caracter?sticas esenciales para su trabajo: excelente observador, buena memoria, capacidad inductiva, era parco en el hablar y pr?digo en la escucha. Y no s?lo escuchar lo que se dice, tambi?n lo que se calla.

En fin, tampoco los aburrir? con eso, despu?s de todo cualquier cosa parecida se puede encontrar en las novelas, pel?culas y series de televisi?n de detectives.

En realidad quiero detenerme en una caracter?stica que, creo, no es t?pica. Me refiero a que El?as Contreras, como la mayor?a de los zapatistas, era un cazador. Y como tal sab?a “huellar” al animal, es decir, sab?a seguirle el rastro. El rastro, la huella, el vestigio, la pista. Entre el cazador y el detective hay este hilo com?n. Pero ya he dicho que El?as Contreras era un detective muy otro y, adem?s de seguir huellas, le gustaba dejar pistas. No para dejar constancia de su paso, sino para conducir al futuro rastreador por lo que miraba y aprend?a. Ense?ar a mirar, as? podr?a resumirse esta complicada pedagog?a que El?as Contreras constru?a a su paso.

“No nom?s anduve tras del Mal y el Malo que era el tal Morales. Tambi?n lo top? a otros que ten?an otro nombre y otro modo. Porque el Mal y el Malo otros nombres tienen y no se esconden abajo sino que caminan arriba tan contentos, y se pasean y se saludan y est?n como muy alegres, como si no fueran el Mal y el Malo”, me dijo hace tiempo.

Y en alguna pl?tica me insinu? que hab?a dejado algunas pistas o huellas de su paso por la ciudad. “Qu? tal que alguna vez te das una vuelta Sup, de repente lo encuentras por d?nde anduve conociendo y aprendiendo”, me dijo El?as Contreras.

Y agreg?: “No se puede ponerle freno al rico. No si no se quita la sistema que hace rico al rico”.

“La sistema”, as? dijo El?as Contreras, con ese modo de los compas de convertir al femenino las palabras que terminan con “a”. As? “el mapa” es “la mapa”.

Y “una mapa” fue lo que encontr?, en su cuaderno, como pista o huella de algunos de esos d?as que resaltaban como hueco en sus informes y pl?ticas. Es croquis muy sencillo de la Ciudad de M?xico, de ?sos que tienen las rutas del metro. El?as agreg?, con tinta azul, algunas peque?as anotaciones: fechas, nombres y flechitas.

No tengo una certeza en esto, as? que aventuro una hip?tesis, un supositorio:

Siguiendo esos rastros puedo aventurar que El?as Contreras, Comisi?n de Investigaci?n del EZLN, tal vez asisti? a la presentaci?n de “La Honesta Persona de Sechu?n”, montada por la Casa del Teatro bajo la direcci?n de Luis de Tavira.

Podemos suponer que El?as Contreras, como zapatista que es y fue, se sent? inicialmente en la parte de atr?s del auditorio. Y podemos suponer que, conforme avanzaba la trama y se interesaba en ella, se fue pasando m?s adelante.

Recuerdo vagamente el argumento de esta obra de Brecht, as? que ser? muy sint?tico, sin olvidar recomendarles la lectura del texto y, mejor a?n, asistir a su representaci?n cuando haya modo, tiempo y lugar:

Shen Te es una mujer en un arrabal de cualquier ciudad del mundo y recibe la visita del Poder, representado por 3 licenciados, que la tocan con la varita m?gica de la desgracia disfrazada de fortuna. Los licenciados deciden apoyar las cualidades individuales de Shen Te, pero esto provoca envidias de los dem?s habitantes. Para poder defenderse de la avaricia que provoca su progreso, Shen Se se inventa un var?n, Shi Ta, que la defiende haciendo alarde del autoritarismo, la codicia y la violencia propias del machismo.

Podemos suponer que el llamado “distanciamiento brechtiano” fue resuelto con fortuna en el trabajo art?stico de los integrantes de la Casa del Teatro, y que El?as Contreras, desde su butaca, asent?a en silencio, confirmando el planteamiento de que no basta que una persona sea buena y noble para cambiar al mundo y que lo que se necesita es transformar la estructura social.

Podemos suponer que, al final de la funci?n, El?as Contreras intent? acercarse a la actriz que interpretaba a Shen Se y a Shi Ta, y que los guardias de seguridad le impidieron llegar a los camerinos. Podemos suponer que El?as no s?lo quer?a felicitar a la artista, sino platicar con ella sobre la dualidad forzada que el sistema impone a las personas. Seguramente El?as pensaba en la Magdalena cuando trataba de entender ese desdoblamiento.

Tal vez, es un supositorio, El?as Contreras dedujo que, al convertirse en mujer, el hombre que era la Magdalena no s?lo optaba por ser otra, sino tambi?n eleg?a un lado para luchar. Es como mujer que la Magdalena salva a El?as de los tiras en el DF, y es como mujer que se enfrenta al tal Morales. La Magdalena, dir?a El?as Contreras, eligi? ser mujer para pelear contra el sistema que le impon?a un desdoblamiento, que la obligaba a ser lo que no era.

Y, siguiendo con el supositorio, El?as Contreras sinti? un estremecimiento al comprender no s?lo a la mujer como v?ctima del sistema, tambi?n y sobre todo como quien lo enfrenta y desaf?a. La v?ctima que se rebela.

Como ind?gena y como zapatista, El?as Contreras sab?a lo que eso significaba. Y tal vez de eso quer?a platicar con la actriz: de la necesidad de luchar contra el sistema que nos obliga a negar lo que somos, de desafiarlo y de hacerlo en colectivo.

Claro que no tenemos ninguna certeza de todo esto, es s?lo una suposici?n, un supositorio, nacido de una duda.

Pero todo esto viene a cuento porque hace un mes que el sistema, representado en la polic?a, atac?, viol? y encarcel? a mujeres en San Salvador Atenco. Y estas mujeres, nuestras compa?eras, no s?lo no se rindieron, ni como luchadoras ni como mujeres, sino que se pusieron, como dir?amos los zapatistas, m?s bravas.

En ellas lejos queda la imagen impuesta de la femenina resignaci?n, en ellas es derrotada la derrota.

“Son buena gente”, hubiera dicho El?as Contreras.

Y Bertold Brecht hubiera dicho:

“A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce”

III.- Duda Dos: El Otro Debate o el Di?logo Imposible entre Bertold Brecht y Don Durito de La Lacandona.

Si, como tal vez no dijo Julio Cort?zar, la naturaleza imita al arte, quienes escuchan o leen este texto estar?n de acuerdo en dar la debida credibilidad al siguiente di?logo entre Bertold Brecht y alguien que se parece extraordinariamente a un escarabajo:

Se dio en el caf? “Comandanta Ramona” que est? junto con pegado de la tiendita “El Rinc?n Zapatista”, como su nombre lo indica, est? en un rinc?n de la calle Zapotecos, en la colonia Obrera de la Ciudad de M?xico. El “Rinc?n Zapatista” est?, en estos d?as, literalmente asediado por diversas corporaciones polic?acas. Ignoro la causa, pero, es un supositorio, tal vez se deba a lo que no ocurri? esta madrugada.

Estaba lloviendo. Como no hab?a qui?n atendiera, me toc? hacerla de mesero. As? que yo fui testigo. Bertold Brecht pidi? un caf? vien?s (que no hay en el men?, as? que le puse helado de fresa, porque el de nuez es, ?se s?, propiedad privada) y Durito un caf? capuchino con harta az?car. Los dos pidieron cuernitos con jam?n y queso, pero Durito se empac? las dos ?rdenes.

No s? bien c?mo empez?, pero lo que logr? apuntar, fingiendo que escrib?a en la libreta la cuenta de lo que Durito se empacaba con singular alegr?a, es lo siguiente:

Durito: - A ver Bertoldo, de por s? es un cuete entender a los intelectuales y todav?a t? lo complicas m?s con eso de “tuis”. ?C?mo que “tuis”? Parece nombre de chicloso -.

Brecht: - “Tuis era el nombre que se daba en Chima, uniendo las letras iniciales, a los miembros de la casta de los “telect-ual-ines”, los trabajadores intelectuales. El TUI es el intelectual de esta ?poca de mercados y mercanc?as. El arrendador del intelecto” (Bertold Brecht. “La Novela de los Tuis”. Alianza Editorial, Madrid 1991. Traducci?n de Juan del Solar. p 32 y 47)

Durito: - O sea que como quien dice, los “tuis” son los intelectuales org?nicos del dinero. Ya dec?a yo que para ser chiclosos les faltaba cajeta. Eso quiere decir que ten?an palancas, se iban a tomar las copas con el Carlos Slim, sacaban su tarjeta de “cliente distinguido” de Wall Mart, y ya luego a la escribidera. Por ejemplo, en esa novela que no acabaste de escribir y que, si echamos trato, yo estoy dispuesto a terminarla… -

Brecht: - Por lo cual le estar?a profundamente agradecido -.

Durito: - No, que agradecido ni qu? nada, hay que mocharse con un porcentaje de las regal?as, para juntar el varo para las fianzas de l@s pres@s de Atenco -.

Brecht: - Mmh… ?Aceptar?a usted un cheque? -

Durito: - ¡Uy no mi buen!, esos rebotan m?s que el bal?n de f?tbol en las redes de la porter?a de la selecci?n mexicana. Mientras pienso c?mo te cobro, s?guele con tu rollo, mientras yo le hago los honores a los cuernos de mi escudero -.

Yo, el Sup, no dije nada, pero con discreci?n me toqu? la frente, por aquello de que no me fuera a atorar en la puerta… Mmh… Aunque tal vez Durito se refer?a a los cuernos de jam?n y queso.

Durito: - Bueno Bertoldo, dec?as que esos tuis… -

Brecht: - S?, “provistos de la totalidad del saber y expertos en todas las pr?cticas literarias, eran los administradores de la cultura y de la vida comercial y mercantil al mismo tiempo. Su ?nica arma era el esp?ritu. La palabra “telect- ual- ines” significaba trabajadores de la mente, discernidores, diferenciadores y, m?s precisamente a?n: formuladores.” (Ibid. P 19) -.

Durito: - Mmh… El “bisnes” de la pensadera, la grandeza del esp?ritu en proporci?n directa a la de la cuenta bancaria. Pero ellos dicen que buscan la libertad de la idea, la supremac?a del esp?ritu sobre la materia, que la conciencia determina al ser social -

Brecht: - “El esp?ritu precede siempre a los hechos, pero no como un tractor, sino como un perro que hiciera cabriolas.” (ibid. p.8) -.

Durito: - Como un desfile anunciando la presentaci?n de un circo. Me temo que estamos rozando peligrosamente el tema de las pr?ximas elecciones. Y ahora la novedad del fascismo en tres pistas… -

Brecht: - “Lo “totalmente nuevo” de la fascistizaci?n son las l?neas directrices de la dominaci?n capitalista que surgen ahora n?tidamente y en toda su desnudez, unas l?neas que siempre hab?an existido y hab?an sido respetadas por los tuis de la “gran” ?poca de oro. Se enga?an muy seriamente respecto a las posibilidades de progreso y libertad espiritual bajo esta dominaci?n.” (Ibid. P 9) -.

Durito: - Entonces para ser intelectuales son bastante mensos. O? Bertoldo, ?est?s diciendo que no hay cambio de rumbo, por m?s que se cambien el caballo y el jinete…? -

Brecht: - “El “nuevo” esp?ritu que hace su aparici?n no s?lo no modifica las relaciones fundamentales, sino que las conserva incluso mejor” (ibidem) -.

Durito: - ?Mejor? ?Quieres decir con m?s orden? -

Brecht: - Con todo lo que necesita el sistema para mantener y reproducir las relaciones de explotaci?n. Ejemplos: “Tras la proclamaci?n de la rep?blica, el orden imperante en Chima fue adquiriendo un car?cter cada vez m?s desenfrenado. La secular actividad de los tuis empez? a dar sus frutos. Ya casi no hab?a hierba alguna que comer, pero las mujeres se repart?an n?meros entre ellas y, siguiendo un orden riguroso, se paraban frente a las tiendas vac?as y se iban con las manos tambi?n vac?as, respetando el orden de los n?meros. Las f?bricas cerraban porque los altos mandos del ej?rcito ya no compraban nada, los obreros llevaban sus relojes de control a las plazas p?blicas y se plantaban all? cada ma?ana, tiritando en el fr?o de un invierno cada vez m?s intenso, Y los que enfermaban de gripe iban muriendo en el mismo orden num?rico que ten?an sus camas de hospital.”. (Ibid. p. 69) ??”

Durito: - Mmh, por eso los tontolines ?sos se preocupan tanto por el desorden… -

Brecht: - Otro ejemplo: “El gobierno de Wei-wei se fij? como meta conceder al esp?ritu el papel de gu?a en todos los asuntos p?blicos. Se emple? como carteros a maestros del estilo epistolar que hab?an obtenido el doctorado en filolog?a y ten?an, adem?s letra muy bonita. Algunos ge?grafos pasaron a conducir locomotoras. El gobierno ten?a muy claro que esa gente era capaz de conducir los trenes a su destino preciso de manera totalmente distinta a como lo har?an personas no versadas en geograf?a. (…) Como las capas m?s pobres de la poblaci?n se quejaran en el parlamento de que nunca ve?an un trozo de carne, el gobierno respondi? con el nombramiento de cientos de zo?logos que empezaron a impartir cursos vespertinos al pueblo. Todos obtuvieron as? pronto informaci?n sobre los bueyes y terneras, y muchos ampliaron incluso sus conocimientos en la materia recabando datos sobre animales de pa?ses ex?ticos o sobre la fauna de ?pocas pret?ritas.” (Ibid. p 70-71) -.

Durito - ¡Pero eso es una estupidez gigantesca! -

Brecht - “La estupidez se vuelve invisible al adquirir proporciones muy grandes. Las afirmaciones incongruentes son irrefutables. Ni-en-leh se?al? que fil?sofo pod?a tener dificultades si afirmaba que dos por dos igual cinco, mientras que corr?a pocos riesgos sosteniendo que dos por dos igual bet?n para calzado”. (Ibid. 71-72). -

Durito: - Mmh… Por cierto, ya necesito darle lustre a mi caparaz?n. Pero los intelectuales del dinero est?n en contra de los actos inhumanos… -

Brecht: - “Est?n contra la antropofagia en la provincia de Chen. Pero respetan las leyes. Se someten a una disposici?n seg?n la cual la gente bien vestida debe hacerse afilar los dientes, y exigen que los mal vestidos cumplan con la ley seg?n la cual deben mantenerse limpios y evitar determinados alimentos que les ensucien la carne. Un desacato a las leyes (ilegalidad) pondr?a en peligro su lucha por cierto tipo de vida humana amenazada”. (Ibid.p. 110) -.

Durito: - ?O sea que no hay diferencia entre un adulador pagado por un partido pol?tico y un chicloso de las ideas? -

Brecht: - “A menudo nos preguntamos si el arte del lameculismo supone un talento innato. (…) En realidad, la mayor?a de la gente puede llegar a un grado medio de lameculismo, no del todo desvalido, dando simplemente rienda suelta a sus inclinaciones naturales. Algo muy distinto ocurre con el arte del lameculismo: hay que aprenderlo, Y para ello hace falta asiduidad, sobre todo. S?lo el ejercicio y la perseverancia permiten sobrepasar el lameculismo vulgar y corriente, y s?lo cuando la imaginaci?n se a?na a la paciencia, se accede a la maestr?a. (…) El lameculismo practicado como arte crea formulaciones originales, caracter?sticas sentidas en profundidad: da forma. Por lo dem?s, el arte del lameculismo se cuenta entre las pocas artes que dan de comer.” (Ibid. p.101-102) -.

Durito: - No, pues est?s cabr?n Bertoldo. Si todo eso que dices se conociera ahora, m?s de uno brincar?a, y no de gusto. Mira, si vas al plant?n frente a la c?rcel de Santiaguito, tal vez te haga un descuento por terminar la novela ?sa de los chiclosos tontolines -.

Se despidi? Brecht y Durito se puso, dijo, a hacer la digesti?n. O sea que se qued? jet?n. Yo dej? los platos sin lavar porque mi turno ya hab?a terminado.

Afuera la madrugada era una duda sin resolver…

IV.- Supongamos que…

Detr?s de su nube, Sombra mira y escribe:

Falta lo que me hace falta. Su ausencia es herida que se renueva a?n en esta cicatriz que mal regalan las horas.

A?n y cuando os s? lejana, luz que me desvela, con la mirada acorto las distancias y en vuestro cuerpo marco las se?ales para la ruta que aspiro que caminen despu?s mis labios.

Bien s? que la sombra que me envuelve y nombra, muro se hace entre vuestra piel y la que ahora me duele por no teneros.

Apenas puedo asomarme por una grieta y, a trav?s de ella, rondar vuestro talle, ce?irlo con la mirada y con la mirada rendirlo. Tocan mis ojos lo que tocar no pueden mis manos. De vuestra carne la espera, amable y distanciada luz, es cadena cruel para tanta libre ansia, mordaza perversa para el deseo, y eterna verg?enza para quien imp?vido la acepta. Y maldigo as? este tiempo que muro pone sobre el muro que de vuesa gracia me aparta.

Y vencerlo me prometo. Envuelto en sombras, sombra yo, me llegar? a vuestro cuerpo para rehacer la ruta hasta el nudo del deseo para desatarlo luego. Con los labios habr? de quitarle las ropas y las penas. Una promesa le dibujar? en la nuca y con su nombre susurrado le peinar? los cabellos. Sus senos con mi pecho ser?n cubiertos y nuestras caderas se mecer?n al comp?s de jadeos y gemidos. Esas vuestras manos a mi espalda habr?n de aferrarse cuando el placer vuele su ca?da hasta la peque?a muerte de su vientre. No habr? entonces ni luz ni sombra, apenas un rel?mpago languideciendo con nuestras pieles desgastadas.

Esperad de mi espera, alto vuelo, que habr? que hacer de nuevo la madrugada…

Amanece. La madrugada esconde sus nostalgias en la lluvia de junio. Sobre la mesa, un libro queda abierto con la ayuda del peso de una pipa rota. En una p?gina manchada con ceniza, con l?nea irregular est?n subrayados unos versos de Bertold Brecht:

“La lluvia
No regresa hacia arriba
Cuando la herida
Ya no duele,
Duele la cicatriz”.

Desde la Ciudad de M?xico.

Subcomandante Insurgente Marcos.
M?xico, Junio del 2006.


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Comments:
Tags: EZLN Marcos La otra campaña

1 Comment »

  1. porque pesa tanto la falta de humanidad. Porque la Ignorancia nos rodea. Porque si podemos tener la luna en nuestras manos las enterramos en el fango.
    Porque.

    Comment by Oso Santo — June 17, 2006 @ 2:48 pm

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