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Nayarit
Posted on 03.25.06 by relegado uno @ 10:41 am

Bellavista, Nayarit.
25 de marzo de 2006
Buenas tardes o d?as, seg?n, porque como traemos el horario alrevesado pues no sabemos mero qu? es, pero gracias al pueblo de Bellavista, gracias a los compa?eros del Partido de los Comunistas que nos invitaron junto con los otros compa?eros adherentes de la Otra Campa?a. Lo de la panza es, no s?, porque traigo una faja -que me est? matando por cierto-, pero pues si me la quito se me cae.

Nosotros conocimos a los compa?eros y compa?eras del Partido de los Comunistas en la Selva Lacandona, en la primera reuni?n que hubo con organizaciones pol?ticas para preparar la Otra Campa?a. Aunque nosotros sab?amos que tra?an con ellos la luz de Gasc?n Mercado, ellos no llegaron y charolearon con el brillo de ese hombre que va a llegar todav?a muy lejos. Algo hay que lamentar, entre muchas cosas, de la muerte de Alejandro Gasc?n Mercado es que una bola de cabrones quieran usar su nombre para promoverse.

La Otra Campa?a no es un espacio electoral, lo hemos dicho una y otra vez, por eso cuando el se?or este del PRS vino a saludar, se lo negamos porque nom?s usan eso para sus corruptelas. Compa?eros y compa?eras como estamos ac? y parece por algunas intervenciones que no se sabe bien a bien qu? es el EZLN, voy a pedirles primero disculpas a los que han escuchado ya esta historia varias veces, y a los dem?s, pues, permiso de contar brevemente. Porque aqu? se dijo que nosotros depusimos las armas, cosa que es completamente falsa. Nosotros somos ind?genas de Chiapas, de las monta?as del sureste mexicano, de varios pueblos indios que tienen ra?z maya y viv?amos como muchos de los pueblos indios en M?xico: todav?a viven aqu? en el rinc?n m?s olvidado de este pa?s, en las condiciones m?s miserables que puedan imaginarse y alejados no s?lo de los avances tecnol?gicos que se puedan observar en otras partes en el campo mexicano, sino tambi?n de la vida pol?tica del pa?s.

Antes de nuestro alzamiento, en los municipios donde ahora gobernamos nosotros los zapatistas, el PRI ganaba con el 110 por ciento de la votaci?n en casillas que ni siquiera se instalaban, todo se llenaba en el palacio municipal, ah? se llenaban las boletas. Las condiciones de miseria no se las voy a platicar, los ind?genas aqu? en Nayarit, principalmente los huinoricami con los que llevamos una relaci?n de hace a?os, pueden contar lo que significa en M?xico ser ind?gena y lo que significa padecer el desprecio, la humillaci?n, y la muerte por el color, por la lengua, por la cultura, por el modo, decimos nosotros.

Nosotros llegamos a las monta?as hace 22 a?os, a las monta?as del sureste mexicano. Y a lo largo del tiempo, hicimos contacto con las comunidades ind?genas de la zona, y en el contacto con ellos empezamos a aprender de ellos y de ellas: el modo de ver la naturaleza, el modo de ver la vida y, sobre todo, el modo de ser de la rebeld?a de los pueblos ind?genas en M?xico, particularmente de ?stos. Las condiciones fueron apret?ndose cada vez m?s y m?s hasta convertirse en un verdadero etnocidio, de un aniquilamiento de los pueblos indios, as? como nos platic? la compa?era que pasa aqu? cerca. No se trataba de ver las condiciones en que viv?amos, sino las condiciones en que ?ramos aniquilados. Despu?s de mucho tiempo de estarnos preparando en las monta?as, recibimos la orden de alzarnos en armas, precisamente en el momento en que se derrumbaba el campo socialista y aparentemente, s?lo aparentemente, se acababa la esperanza de construir un mundo alternativo, diferente, en contradicci?n total con el mundo capitalista.

En M?xico, estaba en el poder Carlos Salinas de Gortari y con ?l, el apogeo de la ?ltima venta de baratero, en el que han convertido los gobiernos nuestra patria. El 1º de enero de 94, en la madrugada, mientras los grandes ricos y el supremo gobierno se encontraban celebrando el a?o nuevo y la entrada de M?xico al Tratado de Libre Comercio, varios miles de combatientes del EZLN: hombres, mujeres, ni?os y ancianos, ind?genas cien por ciento y cien por ciento mexicanos, tomamos por asalto siete cabeceras municipales, rendimos a las guarniciones de las polic?as de seguridad p?blica del estado y las municipales, e iniciamos los choques armados con el ej?rcito federal.

Despu?s de unos d?as, se levant? un clamor nacional e internacional para que se detuvieran los combates y se intentara la v?a del di?logo. Eso hicimos nosotros: intentamos la v?a del di?logo, pero armados. Y empezamos a hablar con el gobierno nuestra demanda de techo, tierra, trabajo, pan, salud, educaci?n, independencia, justicia, democracia y paz para todos los mexicanos y, fundamentalmente, el reconocimiento de los derechos y la cultura de los pueblos originarios de M?xico como los conocen ustedes, los pueblos ind?genas. Inici? entonces un proceso de di?logo y negociaci?n, no entre el EZLN y el gobierno, sino entre la mayor?a de los pueblos indios de este pa?s y el gobierno, entonces de Ernesto Zedillo, primero de Salinas y luego de Ernesto Zedillo, hasta que se lleg? al compromiso del gobierno de firmar los acuerdos de San Andr?s, que era el lugar donde se estaban celebrando las pl?ticas que significaba el reconocimiento constitucional de nuestros derechos.

Durante mucho tiempo, el gobierno se hizo pato y no cumpli? con su compromiso. Y despu?s de varias movilizaciones nacionales nos dimos cuenta, despu?s de la traici?n del PRI, el PAN y el PRD que votaron una ley que nos vuelve a poner a los pueblos indios como limosneros, como productores de artesan?as o como monitos que bailan bonito o que se visten de forma diferente, nosotros decidimos que no ten?a caso seguir dialogando con el gobierno porque no cumpli?. Durante ese tiempo, esos 12 a?os que estuvimos intentando la v?a del di?logo con el gobierno, conocimos mucha gente como la que esta aqu? y mucha gente en todos los pa?ses, en todo el pa?s y en todos los pa?ses del mundo y entendimos que aquello de que se hab?a acabado la esperanza de un mundo mejor y alternativo al capitalista, que hab?a desaparecido por la ca?da del Muro de Berl?n, descubrimos que era mentira, que hab?a organizaciones, personas y grupos que segu?an luchando contra el capitalismo.

Cuando estuvimos analizando esto, pensamos en que tal vez era posible unir a toda la gente que reconociera en su dolor al responsable, que la gente que no pensara que su dolor, su miseria, su sufrimiento era producto de Dios o de la mala suerte, sino que era un sistema, el sistema capitalista, pod?amos unir esas luchas y entre todos, basados en el respeto a cada organizaci?n, a cada persona. Entonces decidimos que adem?s de luchar por los pueblos indios y por sus derechos, era necesario luchar contra el sistema que era responsable del desprecio y la humillaci?n que recib?amos como ind?genas. Lanzamos entonces, lo que se conoce como la Sexta Declaraci?n de la Selva Lacandona que tiene un fundamento patri?tico, anticapitalista y de izquierda, se?alando al responsable de todos nuestros dolores que es el capitalismo y planteando como la ?ltima esperanza de rescatar a nuestro pa?s de la destrucci?n que est? sufriendo actualmente. Lanzamos esto de la Sexta Declaraci?n y todos estos grupos, organizaciones, colectivos, personas, individuos, que de una u otra forma sab?amos que exist?an, respondieron diciendo “estamos de acuerdo”.

Los fundamentos b?sicos de la Sexta Declaraci?n y de la Otra Campa?a son el respeto al otro, a la otra organizaci?n, a su historia, a sus formas de lucha, a sus formas de direcci?n, siempre y cuando se inscriban dentro de la lucha anticapitalista y de izquierda, y siempre y cuando no est? en el momento actual en la lucha electoral. Nosotros dec?amos esto y coincid?amos con muchas organizaciones, grupos y personas en todo el pa?s que pensamos dos cosas: una, que all? arriba no est?n las soluciones a nuestros problemas, ni en el PRI, ni en el PAN, ni en el PRD. Es decir: ni en Madrazo y la nostalgia por el pasado; ni en Calder?n ni en la reincidencia en decir estupideces como su antecesor Vicente Fox; ni en L?pez Obrador, que se est? convirtiendo en el basurero de reciclado del PRI y del PAN. Nosotros pens?bamos que no hay ah? la soluci?n y ten?amos que elegir a d?nde dirigir nuestro esfuerzo, si apoyar a un candidato o esperar a ver qu? pasara, o empez?bamos a mirar a otro lado.

Nosotros decidimos que lo que hab?a que hacer en lugar de mirar y escuchar a los de arriba, era mirar y escuchar a los de abajo, ese es el esp?ritu de la Otra Campa?a: recorrer el pa?s e ir descubriendo o redescubriendo o hacer visibles todas las luchas que hay de resistencia contra el sistema no electoral, y todas las experiencias de organizaci?n pol?tica, de organizaci?n social, organizaci?n cultural, incluso de organizaci?n de barrio, de familia y que se oponen al sistema y que permanecen hasta ahorita aisladas o separadas unas de otras. Cuando se hace el planteamiento de la Otra Campa?a, se dice: vamos a escuchar a la gente, vamos a hacer otra forma de hacer pol?tica, en lugar de llegar y tirar un rollo, que la misma gente exponga sus problemas, sus demandas y sobre todo su historia. La Otra Campa?a es sobre todo un pase de lista en todo el pa?s de cu?les son las luchas de resistencia. Y despu?s, en este “yo soy”, en este reconocimiento donde uno dice “?sta es mi lucha”, “?sta es mi propuesta” que nos empecemos a conocer entre todos y empecemos entonces a plantear lo que dijo el compa?ero de la UNOPI: una red de apoyo, una red de hermandad, de izquierda por supuesto, que nos permita enfrentar al gobierno.

En el recorrido, que tambi?n se propone levantar lo que se llama el Programa Nacional de Lucha, hemos visto un pa?s que no tiene nada que ver con el de Televisa o el de Televisi?n Azteca, o el de los peri?dicos nacionales, o el de la radio. Hay un pa?s que se est? debatiendo realmente entre la vida y la muerte como dijo el compa de hace rato, no s?lo hay semejanzas entre Jalisco y Nayarit, sino entre Quintana Roo, Campeche y Nayarit, entre el golfo, el caribe, el sureste mexicano, y ahora el occidente con Jalisco y Nayarit y los dem?s estados que vamos a ir cubriendo.

En el caso del campo, una verdadera guerra de conquista. Los campesinos podr?n darse cuenta de que no se trata de que el gobierno no apoya al campo, sino que el trabajo del gobierno es precisamente acabar de destruirlo. El arma de aniquilamiento actual es lo que se conoce como Procede o el Procecom, consiste en despojar a los campesinos por medios legales. Se le vende al campesino, al ind?gena, al comunero pues, la idea de que si se registra se va a convertir en un peque?o propietario, que va tener garantizada la tenencia de la tierra, que no sufre invasiones, que no tenga problemas con otros ejidos por l?mites y todo eso, pero lo que ocurre es que all? hay una trampa: a la hora que se registran en el Procede o en el Procecom la tierra que poseen se convierte en una mercanc?a que puede ser vendida, comprada o, ¡ojo!, embargada. Entonces, toda la pol?tica gubernamental -de acuerdo con las grandes empresas agropecuarias y productoras de fertilizantes- es ir endeudando al campesino de tal forma que s?lo acumule deudas. Como nos explic? la compa?era en el caso del caf?, todos los productos del campo est?n en crisis, porque todo el d?a de labor no se compensa con el precio que el producto tiene en el mercado, eso provoca dos cosas: una que el campesino haga cuentas y diga ya no sale trabajar en el campo, porque saco el producto pero a la hora que lo vendo pierdo, entonces mejor abandono el campo y emigro a la ciudad, o emigro a los Estados Unidos. Lo que la migraci?n significa no s?lo es un despoblamiento como si hubiera una guerra y la gente se desplazara, sino tambi?n est? destruyendo las familias y las comunidades en el medio rural, sobre todo las comunidades ind?genas. Y la otra opci?n, si el campesino se empe?a de que tal vez va a subir el precio del producto o tal vez va a obtener una cosecha fuera de lo com?n, sigue endeud?ndose hasta que llega el momento en que el banco, la empresa a trav?s del banco, pide el pago total de la deuda; como no hay dinero, se entregan los papeles.

Si alguien pensaba que en ese campo que fue destruido, despoblado, y ahora es propiedad de las empresas, se va a sembrar ma?z, frijol, caf?, chile, naranja, lo que se produc?a antes, est? equivocado. Lo que se va a producir es lo que est? demandando el mercado y as? vemos c?mo las empresas textileras fueron cerrando conforme avanz? el mercado sint?tico en M?xico y luego las maquiladoras llegaron a moverse. La destrucci?n del campo mexicano es total, no se va a volver a producir alimentos, porque esos alimentos eran para que los consumiera la gente de abajo, humilde y sencilla y esa gente es la que ya no va a existir en el plan que tienen.

Por el lado de la naturaleza, en algunas partes nos van explicando c?mo se va destruyendo la naturaleza: los bosques con la tala de ?rboles; los manantiales a la hora que se contaminan; o los r?os como nos explicaron aqu? mismo en Bellavista. No se trata de que las autoridades no est?n haciendo su trabajo, se supone que hay una autoridad que se encarga de proteger los recursos naturales, no, esa autoridad se est? encargando de destruirlos precisamente. Hay una injusticia que fuimos detectando en todos los estados que llevamos del pa?s -15, ya casi llegamos a la mitad-, que es que un campesino o un ind?gena o un pescador es acusado de destruir la naturaleza, de ecocidio y acumula hasta 20 a?os de c?rcel, mientras las grandes empresas madereras, no s?lo tienen el permiso, sino adem?s tienen subvenci?n gubernamental para hacer este trabajo. Nos encontramos con pescadores en Isla Mujeres, en Quintana Roo, que fueron acusados por salir a pescar al mismo tiempo que sal?an los grandes buques de las grandes empresas a pescar el mismo producto que estaba en veda. Nos encontramos con ind?genas que est?n en la c?rcel con 20 a?os por llevar la le?a a su casa, mientras pasaban los grandes camiones con los grandes troncos de las grandes madereras.

En el caso de los trabajadores, la destrucci?n por todos lados de sus derechos laborales: seguro social, derecho a la pensi?n, derecho a la jubilaci?n, derecho a huelga, derecho a la jornada laboral de 8 horas, destrucci?n del contrato colectivo. Todo lo que se hab?a conseguido desde la huelga que -ahora sabemos- la inicial que fue aqu? en 1905, aqu? en Bellavista, que luego arranc? y sigui? sobre Cananea y R?o Blanco y luego alumbr? de rojo y negro nuestro pa?s, todo eso est? siendo destruido por dos v?as: una, a la hora que se parten las empresas y se reparten en varias, se deshace el contrato colectivo. La otra es: quiebran las empresas y llegan otras, maquiladoras. Seg?n nos cuentan, en varios estados de la Rep?blica las jornadas laborales son ya de 12 a 16 horas al d?a. En el caso de Puebla, de las maquiladoras, con salarios de 45 pesos al d?a.

En el caso de los estudiantes y los maestros, que se supone que la educaci?n es gratuita y p?blica, tambi?n el proceso de privatizaci?n desde el nivel de primaria y prescolar a la hora que se le imponen a los padres de familia cuotas voluntarias, pero que si no las cumplen entonces va pa´ fuera -entonces no son voluntarias-, y los ataques que reciben las universidades del Estado, las universidades p?blicas, tambi?n para convertirlas en otra cosa, en algo que sirva m?s al sistema. Los maestros, atacados por varios lados: por el lado del charrismo, por el lado de los medios, por el lado del gobierno, que son tachados de banqueteros, cuando se movilizan por sus demandas; o de holgazanes, o de borrachos porque se niegan a cumplir el papel de reproducci?n o a convertirse en los canales de transmisi?n de esta ideolog?a. Y los estudiantes que se enfrentan con esto de que entran a una carrera, la terminan, de abogados o de ingenieros y tengan que buscar empleo de lo que sea. Se trata de la destrucci?n de toda la vocaci?n de los estudiantes que los hace elegir un camino porque finalmente no van a ejercer esa profesi?n.

En el caso de las mujeres, pues se supone que el gobierno del cambio y que todos est?n prometiendo, no s?lo sigue el desprecio, la discriminaci?n y la persecuci?n y el hostigamiento por el hecho de ser mujeres, sino que esto ya tiene tintes criminales, o sea el feminicidio no es s?lo en Ciudad Ju?rez, en todo caso es lo que m?s se conoce, si no en varias ciudades que hemos topado, nos encontramos con muchas mujeres asesinadas como mujeres, o sea con la sa?a especial de que sean mujeres, no porque sean asaltadas nada m?s as?.

En el caso de los ni?os, recordamos con el esc?ndalo del gobernador de Puebla en liga con un empresario que se dedicaba a secuestrar y a administrar la prostituci?n en ni?as, en ni?as y ni?os y tambi?n para usarlas para la pornograf?a infantil.

En el caso de los ancianos, en todas partes el producto de desecho de un sistema, las sobras de un sistema al que ya se le sac? todo eso, es como la viruta o la resaca, lo que qued? del proceso de producci?n y que hay que deshacerse de ellos. Al mismo tiempo que los ind?genas, los ancianos y las ancianas tienen como ?nico destino en este sistema: la limosna o la tumba.

Entonces nos encontramos con este panorama a grandes rasgos y en todo este trayecto. El de los j?venes, el de los j?venes que se niegan a deglutir o a digerir una cultura que los hace idiotas y empiezan a buscar sus propios espacios y a construirlos y aparecen j?venes que quieren en su forma de vestir, de ser, de hablar, de su m?sica, la b?squeda de una identidad, pero con una posici?n pol?tica.

En todo esto nosotros encontramos un sentimiento y una lucha real anticapitalista y encontramos una fragmentaci?n, que eso es lo que la Otra Campa?a quiere romper. La Otra Campa?a no es del EZLN, es de todas las organizaciones, grupos, colectivos, individuos, organizaciones sociales, familias que le han entrado y tiene como objetivo principal algo muy sint?tico: si el responsable es el sistema y los pol?ticos que est?n al servicio de ese sistema, lo que tenemos que hacer es unir todas esas luchas, derrocar al gobierno y expulsar a los capitalistas de este pa?s y as?, en base a las experiencias -como la que nos platicaron aqu? de un gobierno popular, o los que hemos ido detectando en todas partes-, construir otro pa?s, de otra forma, desde abajo y a la izquierda, decimos nosotros.

Este movimiento compa?eros y compa?eras ya est?, y ya est? en todo el pa?s. Entonces, nosotros queremos invitarlos porque me imagino que aqu? hay gente que no es adherente o que no conoce la Sexta Declaraci?n, pues que la lea, que pregunte con los compa?eros que est?n organizando aqu? en Bellavista, aqu? en Nayarit, c?mo es esto, por qu? es este movimiento, el que dentro de poco tiempo, no dentro de mucho, se va a alzar frente al gobierno y lo va a derrocar…

Y no nos vamos a quedar, como en otras partes, en un movimiento de que cambie de gobierno y ahora entre otro, sino en base a eso destruir completamente todo el sistema capitalista, es decir, los grandes propietarios de la industria, del comercio y de la tierra, van para fuera y entonces volver a organizar la sociedad mexicana. Ahora, no se trata de que nadie venga a decirle a nadie qu? es lo que tiene que hacer, dif?cilmente nosotros como zapatistas que estamos en Chiapas, y s?lo en una parte de Chiapas, podr?amos decirle a Nayarit qu? es lo que debe de hacer, ni siquiera conocemos su modo, como decimos nosotros. Su historia venimos a aprenderla, sus luchas venimos a aprenderlas ahora, nosotros lo que proponemos es que Nayarit se alce por Nayarit y que no se alce solo, que se alce junto con nosotros, y con nosotros no me refiero a Chiapas, sino con todos, juntos con nosotros, todo lo que es la Otra Campa?a. Un alzamiento nacional, civil y pac?fico, que ya se vaya planteando en este conocimiento de las luchas y las rebeliones, no s?lo de los dolores, las otras formas que se est?n buscando para organizar la sociedad que va a emerger. Nosotros los invitamos a que le entren. No se trata ya de recordar la historia, o no s?lo recordar la historia de 1905, se trata de hacerla en 2006 y hacerla como parte de este movimiento; no se trata de la nostalgia por Villa y Zapata, sino el presente que tenemos ahora.

Nosotros los invitamos a que le entren a esto: no hay puestos, no hay cachuchas, no hay camisetas, no hay cargos p?blicos, no hay presupuesto; lo que hay es el compromiso con este pa?s que se llama M?xico, todav?a, y que si no lo agarramos nosotros va a dejar hasta eso, va a perder hasta el nombre. Si siguen las cosas all? arriba sin que hagamos nada todo va a acabar de destruirse as? como el campo, y los pueblos indios ya es algo que est? saltando, igual el peque?o comercio, igual la industria, igual las colonias, igual el medio ambiente. La destrucci?n ya no es s?lo que nos destruyan como individuos, sino que destruyan todo lo que vemos alrededor, justo como una guerra, como una guerra de conquista como la de hace 500 a?os, pero ahora por medio del capital, la ?nica sobrevivencia de este pa?s como naci?n es destruir al sistema que est? atentando contra ?l: es el sistema capitalista…

Entonces compa?eros y compa?eras que no se han adherido, nosotros les pedimos que lo piensen. All? arriba no van a ganar, esos son los que van a perder, los que vamos a ganar son los de abajo, porque ya basta de acumular derrotas. Y no s?lo ya basta, sino que ahora en este recorrido hemos descubierto que tenemos muchas victorias que no conoc?amos y eso nos est? dando fuerza en el coraz?n para seguir adelante. Lo que ofrece la Otra Campa?a es respeto, no se trata de hacer una organizaci?n nueva y que ahora nos vamos a vestir de un color o de otro, se trata de que cada organizaci?n como est?, luche, se mantenga, se haga fuerte y as? como organizaci?n, como grupo, como individuo, una su lucha con otros, y podamos pegarle al capital por todas partes, que es de por s? como nos est? pegando a todos nosotros.

Ese es nuestro mensaje compa?eros, compa?eras, les pedimos que lo piensen, nosotros confiamos en su inteligencia y en su coraz?n. Si su coraz?n est? en este pa?s y con la gente de abajo, la Otra Campa?a es su lugar. Gracias compa?eros, gracias compa?eras.

Centro de Tepic
25 de marzo de 2006

Buenas noches Tepic, buenas noches Nayarit. Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos del Ej?rcito Zapatista de Liberaci?n Nacional. Les traemos un saludo de los ind?genas, hombres, mujeres, ni?os y ancianos, bases de apoyo del Ej?rcito Zapatista de Liberaci?n Nacional, que vivimos en el ?ltimo rinc?n de este pa?s. Durante mucho tiempo, nosotros los pueblos indios fuimos el basurero de este pa?s; el ?ltimo rinc?n, el m?s olvidado y a?n ah? guardamos dentro de nosotros y en nuestras monta?as, la bandera que nos da nombre, la bandera tricolor, la bandera de M?xico.

Despu?s de habernos alzado en armas y enfrentado a las fuerzas federales, fuimos enga?ados por los partidos pol?ticos y por el gobierno; por el partido PRI, por el partido de Acci?n Nacional, PAN, y por el partido de la Revoluci?n Democr?tica, PRD. Entonces, nuestros mayores, nuestros ancianos, bajaron de la monta?a con nuestra bandera, la bandera nacional, para decirnos que hab?a un dolor en ella: el dolor de haber sido humillada, pisoteada y vendida al imperio de las barras y las turbias estrellas, al imperio norteamericano. Tra?an este dolor con ellos, en sus manos morenas y en nuestra lengua, la lengua ind?gena, volvi? a hablar la palabra rebeli?n y la palabra dignidad. Pero entonces lleg? en su palabra que no deb?amos estar solos, que deb?amos buscar a otros como nosotros, no arriba, no all? en los pol?ticos, sino en la gente humilde y sencilla que hay en todo nuestro pa?s.

Hace unos momentos, caminamos por la avenida de los Insurgentes aqu? en Tepic, vimos una casa inmensa de un se?or que se llama Echavarr?a o Echeverr?a que construy? su poder econ?mico a costa de los nayaritas, que afuera se pavoneaba diciendo que ?l no era de Nayarit, sino que Nayarit era de su propiedad y que la pod?a manejar como su propia casa y conseguir a los nayaritas y a las nayaritas como sus sirvientes. Sobre esa misma calle del poder pol?tico que se corrompe y se enriquece, la Coca Cola -el poder de las transnacionales-, m?s adelante las f?bricas, los bancos, y nosotros como insurgentes sent?amos este dolor de ver manchado el nombre de aquellos insurgentes que nos dieron patria, ahora pisoteados por el inter?s norteamericano, por los pol?ticos que se venden a ellos, por la grande banca internacional. Y apenas una vuelta y no encontramos en el Palacio de Gobierno a Nely Gonz?lez, que seguramente estaba en las p?ginas de sociales, o preocupado por qu? se va a poner en el siguiente zarandeo que va a hacer.

Llegamos hasta ac? a encontrarlos a ustedes, a preguntarles y a contestarles lo que est? pensando cada uno, ?de qu? se trata esto?, ?a qu? vienen estos hombres y mujeres de tan lejos?, ?por qu? nos traen este dolor, por qu? no vienen a prometernos nada?, ni soluciones, ni esperanzas, nada, ?por qu? vienen hasta ac?, hasta Nayarit a traernos un problema? El problema que cada uno tenemos en nuestras casas: el ama de casa que ve c?mo aumenta el precio de la luz, del tel?fono, del gas, del predial; el ama de casa que ve que ya no alcanza para mandar a sus hijos a la escuela, que ve que no hay drenaje, que no hay ning?n servicio p?blico.

El dolor del joven que es perseguido por su indumentaria, por su forma de pensar, por su forma de vestir, de cantar y de bailar, cuando le venden a la sociedad que son esos j?venes -hombres y mujeres- quienes son los criminales, mientras que los verdaderos criminales despachan en la casa de gobierno, o en las presidencias municipales, y all? en M?xico en Los Pinos.

El dolor de los ind?genas que ven cercada su tierra, que ven c?mo su producto no tiene precio, que ven c?mo poco a poco el gobierno a trav?s del Procede y del Procecom les empieza a despojar de sus tierras. El dolor del migrante que se ve obligado a dejar su tierra, su familia, para ir a buscar trabajo a otras ciudades, o incluso a otro pa?s, incluso a riesgo de su vida. El dolor de los ind?genas coras, tepehuanos, huicholes, n?huas: repetir una y otra vez la misma historia de desprecio, de represi?n, de burla. El ser convertidos otra vez -despu?s de 500 a?os, despu?s de 100 a?os-, otra vez, en el objeto de la limosna, de la l?stima, de la caridad.

El dolor de las mujeres de ser perseguidas hasta ser asesinadas, humilladas, despreciadas, convertidas en un objeto de adorno sin capacidad para pensar o para trabajar. El dolor de los ni?os prostituidos, convertidos en mercanc?as por los gobernadores y los grandes propietarios de las empresas. El dolor de los ancianos despreciados por la sociedad que ellos y nadie m?s ayudaron a levantar. El dolor de los trabajadores que ven perdidos sus derechos laborales y como hace 100 a?os -como hace 101 a?os, cuando una huelga obrera alumbr? el cielo de Nayarit-, volver a trabajar 14, 16 horas al d?a por 45 pesos.

Encontramos este pa?s abajo y ese pa?s all? arriba y sabemos que vienen los candidatos tambi?n a robarnos la memoria, nuestra historia y nuestros muertos como vinieron aqu? a robarle a Nayarit la memoria de Alejandro Gasc?n Mercado y de tanta gente que ha luchado y que le ha dado a este pueblo el lugar digno que tiene entre los mexicanos y para el que nosotros, los zapatistas de Chiapas, guardamos especial respeto. Y encontramos tambi?n en este pueblo que no se deja arrebatar esa historia, ni a esos h?roes que levantaron este pa?s y venimos a preguntarnos, junto con ustedes: ?qu? vamos a hacer? Si vamos a seguir haciendo caso a lo que nos dicen all? arriba: ¡m?renme!, ¡esc?chenme!, yo les voy a dar la soluci?n, yo partido PRI, yo partido PAN, yo partido PRD, voten por m?, apuesten su desesperanza, su soledad, su dolor, a que yo, un partido pol?tico, les voy a resolver y esperen un a?o, dos, tres a lo mucho, para volver a poner a su mesa, no la luz de la comida, no la luz de la inteligencia, no la luz de la dignidad, sino la de la desilusi?n, la del desenga?o.

Nosotros pensamos, aqu? en la Otra Campa?a, que si dejamos que all? arriba se resuelvan las cosas, no va a seguir todo igual, se va a poner peor. Y esa bandera ni siquiera va a poder ser levantada hecha jirones, va a quedar completamente sepultada por la ignominia que est?n construyendo all? arriba. Volver? entonces el imperio sobre estas tierras y tendremos la verg?enza de ver levantar en lugar de nuestra bandera con el ?guila devorando una serpiente, en su lugar, la bandera de las barras y las turbias estrellas que desde Norteam?rica quiere imponernos el destino, el paso, el rumbo y la compa??a. Nosotros pensamos que si no hacemos nada, no s?lo tendremos que cargar con el dolor que vemos en nuestra casa, en nuestra mesa, en nuestras calles, en nuestra escuela, en nuestros centros de trabajo, en nuestro campo o en nuestra monta?a, adem?s, veremos en nuestros ojos frente a ellos, c?mo se desmorona el ?ltimo pedazo de patria que nosotros, los ind?genas, junto con ustedes hemos levantado.

Tenemos que escoger, tenemos que escogerlo ahora. Un grupo de mexicanos y mexicanas hizo marchar por estas calles -otra vez, como anta?o- las banderas rojas, las banderas negras, las banderas blancas del pueblo. Volvieron a brillar las palabras y las voces de los comunistas, de los socialistas, de los anarquistas, de los troskistas, de los libertarios, de los zapatistas. Volvi? a iluminarse Nayarit con las banderas del pueblo que se levanta sobre esa calle, sobre la calle que el poder del dinero, el poder pol?tico y el poder extranjero han humillado y, con ella, humillado nuestra historia. Volver?n a levantarse esas banderas y volver?n a o?rse nuestros gritos, seremos m?s, cada vez m?s, hasta el d?a que podamos levantar esa bandera, la bandera nacional junto con todas las banderas, las que aqu? se levantaron y volveremos a marchar por esa calle y a nuestro paso las cosas ya no ser?n igual: ser?n las grandes casas para los colonos pobres, ser?n las f?bricas para los trabajadores, ser?n los comercios para los empleados y la gente necesitada, ser? el gobierno para el pueblo y no para una bola de ladrones que cambian de camiseta y de color, como si cambiaran de calzones, si es que los usan…

Va a llegar ese d?a, durante a?os lo hemos preparado. Cuando llegan nuestros jefes, nuestros jefes ind?genas, con nuestra bandera adolorida, nuestra bandera nacional, esa que ondea aqu? abajo a mi izquierda, la bandera de M?xico, nos est?n diciendo que hay que levantarla de la ?nica forma en que se levanta una bandera: desde abajo. Con nosotros, con ustedes, con esa palabra de ellos, lleg? una palabra de mucho tiempo atr?s: Rebeli?n. Eso es a lo que estamos llamando: no a elegir un candidato, no a buscar un puesto, no a traer las soluciones de sus problemas, sino a avisarles a todos que estamos preparando ya una gran rebeli?n nacional para derrocar al supremo gobierno y expulsar de este pa?s a los grandes terratenientes, a los grandes propietarios de los comercios y de las industrias y junto con ellos, a toda la bola de pol?ticos corruptos, ladrones y criminales que nos han sojuzgado. Nosotros venimos a avisarles y a invitarles a estar con nosotros.

No se trata de volver a escribir una historia de derrotas; se trata de ahora volver a levantar esta bandera con dignidad y escribir en ella nuestro nombre como organizaci?n, como grupo, como familia, como persona. ?sta es la hora, lleg? la hora de despertar, esto es la Otra Campa?a: la ?nica esperanza de que este pa?s vuelva a decir su nombre con dignidad y con respeto. ?sta es la Otra Campa?a: los de abajo, los que nadie quiere, los que todos desprecian, los que van a ser olvidados el d?a 3 de julio, en cuanto salgan los primeros resultados y all? arriba se empiecen a repartir el dinero que va a ser producto de la venta de lo poco que nos queda.

Compa?eros y compa?eras, nosotros, los de la Otra Campa?a, las de la Otra Campa?a, somos un pu?ado de hombres y mujeres que hemos decidido decir ya basta, somos miles, cientos de miles en todo el pa?s. El movimiento a cada paso que damos se hace m?s grande y m?s poderoso. Toca a cada quien en su coraz?n elegir: si elige ver hacia arriba, todo va a seguir igual y a?n se va a poner peor. No estamos pidiendo que dejen su trabajo, ni que se alcen en armas, ni que se tapen el rostro, ni que entren en ninguna organizaci?n; lo que les estamos pidiendo es que se sumen a esta rebeli?n nacional, civil y pac?fica, con su propia organizaci?n, con su propio nombre, en su propio lugar de lucha. Pero que ya no luchen solos, que luchen junto con nosotros. Que ya no se organicen para pedirle al gobierno que por favor cumpla su trabajo, para suplicarle que por favor ya no robe m?s, para implorarle que ya no nos persiga, que ya no nos asesine, que ya no nos aniquile.

Queremos organizarnos junto con ustedes aqu? en Nayarit; que ustedes nos digan aqu? qu? se necesita, qu? es lo que necesita la gente aqu?; no lo que vienen a decirnos los pol?ticos, sino que la misma gente ve que es su necesidad y que debe ser cumplida. Y que eso vaya en el Programa Nacional de Lucha y luego en la nueva Constituci?n que regir? el nuevo pa?s que nacer? de nuestro esfuerzo. Queremos unirnos a ustedes aqu? en Tepic y aqu? en Nayarit, y que se una desde la costa occidental del pa?s con el Golfo, con el Caribe, con el Pac?fico sur, con el norte, incluso con aquellos mexicanos y mexicanas que se encuentran viviendo y luchando del otro lado del R?o Bravo.

Compa?eros y compa?eras, la historia se est? escribiendo aqu?, ahora, los invitamos a que sean parte de ella, sin perder su identidad, ni su organizaci?n, ni su rostro, ni su nombre. Alg?n d?a, como dije, volver? a levantarse el Nayarit libre y, con ?l, el Tepic digno. Y entonces tendr? su nombre, su rostro de ustedes y mucho tiempo despu?s ese nombre y ese rostro ser? recordado por otros en esta plaza, en estas calles, en estos campos, en las monta?as y en las costas de Nayarit. Compa?eros y compa?eras, esto es la Otra Campa?a: la ?ltima esperanza de que M?xico no perezca ¡Gracias compa?eros, gracias compa?eras!


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Tags: EZLN Marcos La otra campaña

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